Un pequeño callejón del barrio del Carmen conserva una pista para situar aproximadamente la entrada al antiguo recinto amurallado de la Pobla de les Fembres Pecadrius
Hay lugares de Valencia por los que podemos pasar centenares de veces sin sospechar lo que ocurrió allí hace cinco siglos.
Uno de ellos se encuentra en el barrio del Carmen, muy cerca de Na Jordana y del actual IVAM.
Hay que buscar una calle pequeña y peculiar: Gutenberg.
Su trazado actual puede ayudarnos a situarnos frente a uno de los lugares más sorprendentes de la Valencia medieval: la entrada al recinto donde durante siglos estuvo concentrada la prostitución de la ciudad.
No podemos colocar una cruz sobre el pavimento y afirmar que la puerta estuvo exactamente en ese punto. Cinco siglos de transformaciones urbanas obligan a ser prudentes.
Pero la comparación de las fuentes históricas con el plano de Valencia realizado por Antonio Mancelli en 1608 permite situar aproximadamente la última entrada conocida de la mancebía en el entorno de las actuales calles Gutenberg y Huertos.
Una ciudad dentro de la ciudad
La llamada Pobla de les Fembres Pecadrius no era un prostíbulo entendido como un único establecimiento.
Era todo un espacio urbano.
Las fuentes describen pequeñas casas, hostales, calles y zonas sin edificar. La Gran Enciclopèdia Catalana señala que estaba formada por casitas rodeadas de pequeños jardines.
Su existencia está documentada desde las primeras décadas del siglo XIV.
Inicialmente se encontraba fuera de la ciudad, pero la ampliación del recinto urbano de Valencia en 1356 provocó una situación paradójica: la zona destinada a mantener la prostitución alejada de la población terminó incorporada al interior de las nuevas murallas.
La mancebía había quedado dentro de Valencia.
La solución: construir otro muro
Las autoridades trataron durante décadas de controlar el recinto.
Finalmente, en 1444, la Pobla quedó aislada mediante una muralla o cerca que disponía de un único portal de entrada.
Valencia tenía así una peculiar frontera dentro de sus propias murallas.
Al otro lado de aquella puerta comenzaba un espacio sometido a una regulación específica.
La obra de Manuel Carboneres, Picaronas y alcahuetes ó La mancebía de Valencia, publicada en 1876 a partir de abundante documentación histórica, dedica precisamente su tercer capítulo al proceso para cerrar el burdel.
Una puerta y un guarda
El cerramiento tenía una finalidad práctica.
Las mujeres de la Pobla salían con frecuencia hacia otras zonas de la parroquia de Santa Creu. Al reducir los accesos se facilitaba el control de entradas y salidas.
La reconstrucción realizada por historiadores medievalistas señala que la puerta disponía de un guarda encargado de vigilarla.
Por tanto, el visitante que llegara hasta la Pobla no entraba simplemente en otra calle de Valencia.
Tenía que atravesar una entrada controlada.
Tras ella comenzaba un pequeño barrio dedicado a una actividad que las autoridades consideraban moralmente pecaminosa pero que, al mismo tiempo, habían decidido tolerar y regular.
¿Era el Portal Nou?
Aquí aparece una confusión fácil de cometer.
Muy cerca se encontraba el Portal Nou, una de las puertas menores de la gran muralla cristiana de Valencia.
Pero el Portal Nou y la puerta de la mancebía no eran la misma cosa.
El primero permitía atravesar la muralla de la ciudad.
El segundo permitía entrar en el recinto interior de la Pobla.
La proximidad entre ambos ayuda, sin embargo, a comprender por qué este extremo occidental del Carmen fue elegido para concentrar la actividad.
El plano de 1608 nos da una pista
Antonio Mancelli realizó en 1608 el que se considera el primer plano conocido de Valencia.
En él todavía puede estudiarse la configuración urbana de este sector.
Al comparar aquella representación con las calles actuales, diferentes reconstrucciones históricas sitúan la entrada de la Pobla aproximadamente al final del actual callejón de Gutenberg, en el entorno de la calle Huertos.
El historiador Vicent Baydal, en una reconstrucción publicada por Harca, sitúa precisamente allí la puerta y señala que el recinto ocuparía aproximadamente terrenos correspondientes a la primera manzana de Na Jordana y buena parte del espacio actualmente ocupado por el IVAM.
Otras reconstrucciones realizadas a partir del mismo plano vuelven a situar la última entrada conocida entre Huertos y Gutenberg.
La coincidencia resulta especialmente interesante.
El callejón que podemos visitar hoy
Y aquí la historia deja de ser algo que únicamente podemos leer.
La calle Gutenberg continúa existiendo.
Es uno de los pequeños callejones del Carmen y permite acercarnos físicamente al lugar.
Quien se sitúe hoy en este entorno debe hacer un ejercicio de imaginación.
Hay que eliminar mentalmente edificios contemporáneos, recuperar huertos y terrenos sin urbanizar y levantar nuevamente la cerca que separaba la Pobla del resto de Valencia.
En algún punto aproximado de este sector encontraríamos aquella puerta.
Al atravesarla aparecerían varias calles con pequeñas casas y hostales.
Un visitante la describió en 1501
Y sabemos aproximadamente qué podía encontrarse al otro lado gracias a un testimonio excepcional.
Un caballero flamenco que visitó Valencia en 1501 dejó una descripción de la mancebía.
La presenta como un recinto del tamaño de una pequeña población, rodeado por muros y con una única puerta.
En su interior encontró varias calles llenas de pequeñas casas.
Es decir, la documentación institucional y el testimonio de un visitante extranjero coinciden en algo fundamental:
aquello funcionaba físicamente como un barrio separado del resto de Valencia.
Del recinto medieval al Carmen actual
La Pobla fue reduciendo progresivamente su extensión.
Su historia terminó definitivamente en el siglo XVII y posteriormente la transformación urbana borró su configuración.
Desaparecieron el muro y la puerta.
Se abrieron nuevas calles.
Los antiguos huertos fueron urbanizados.
Y aquel territorio terminó completamente integrado en el Carmen.
Pero el plano de Mancelli, los documentos conservados y la propia trama urbana permiten todavía reconstruir parte de aquella geografía desaparecida.
Por eso, cuando hoy entramos en Gutenberg desde este sector del Carmen, no estamos simplemente ante otro pequeño callejón de Ciutat Vella.
Estamos aproximadamente ante uno de los puntos desde los que podemos reconstruir la puerta que durante siglos separó dos mundos dentro de Valencia.
