Pablo Sánchez Torrella compuso la música, Ramón Gimeno Gil escribió una letra que recorre la historia valencianista y el 21 de septiembre de 1993 el Palau de la Música escuchó por primera vez un himno que tuvo que interpretarse dos veces aquella misma noche
Hay canciones que necesitan décadas para convertirse en parte de la memoria de una ciudad. Otras parecen encontrar su sitio desde el primer momento.
Con Amunt Valencia ocurrió algo bastante parecido a lo segundo.
Hoy resulta difícil imaginar Mestalla sin escuchar su estribillo. Sin embargo, el actual himno valencianista no acompaña al club desde sus primeros años. Es considerablemente más joven: nació en 1993, cuando el Valencia CF se preparaba para celebrar su 75 aniversario.
Y su historia guarda detalles poco conocidos: su primer nombre pudo haber sido otro, la primera grabación musical se realizó en Madrid, la letra se escribió después de estar terminada la música, se modificaron palabras durante su elaboración y, en su estreno, gustó tanto que Arturo Tuzón pidió desde el escenario que se interpretara una segunda vez.
La partitura que hemos localizado permite, además, acercarnos al himno desde otro punto de vista: ver sobre el papel aquello que miles de valencianistas han aprendido de memoria simplemente escuchándolo. El documento está dividido en dos bloques melódicos, A y B, y transcribe incluso las notas bajo los pentagramas. ilide.info-amunt-valencia-pr_de…
Antes de «Amunt Valencia» hubo otros himnos
Para comprender su aparición hay que retroceder bastante más.
El Valencia CF ya había tenido otras músicas asociadas a su historia. En 1924 apareció Hurra al Valencia. Posteriormente, el célebre pasodoble Valencia, de José Padilla, quedó durante décadas estrechamente vinculado al club y a su afición.
En 1989, durante la presidencia de Arturo Tuzón, llegó Valencia, gol, gol, gol, de Pastoret.
Pero se aproximaba una fecha importante.
El club fundado en 1919 iba camino de cumplir 75 años y surgió la idea de disponer de un nuevo himno para conmemorar el aniversario. Wikipedia
Arturo Tuzón y un encargo que comenzó casi como una conversación
La historia puede reconstruirse con bastante precisión porque sus propios protagonistas la contaron años después.
Pablo Sánchez Torrella se encontraba entonces al frente de la Banda Municipal de Madrid. Cuando el Valencia CF viajaba a la capital, mantenía contacto con personas del club, entre ellas el jefe de prensa Vicente Balanzá y el presidente Arturo Tuzón.
Fue Tuzón quien planteó inicialmente la posibilidad de hacer un nuevo himno.
La propuesta comenzó de manera informal y meses después se transformó en un encargo oficial.
Y aquí aparece una de las curiosidades de la historia.
Podría haberse llamado «Amunt y Avant»
Arturo Tuzón tenía incluso una propuesta para bautizar la composición:
Amunt y Avant.
Sánchez Torrella puso una objeción. Ese nombre ya estaba relacionado con el himno del Paterna CF, en cuya creación habían trabajado precisamente él y Ramón Gimeno.
El compositor propuso entonces otra fórmula mucho más sencilla:
Amunt Valencia.
Tuzón aceptó.
Probablemente nadie en aquella conversación podía saber que aquellas dos palabras terminarían convirtiéndose en uno de los lemas más reconocibles del valencianismo.
La música nació antes que la letra
Otra peculiaridad del himno es el orden de creación.
Primero llegó la música.
Sánchez Torrella comenzó a trabajar en la composición mientras todavía dirigía la Banda Municipal de Madrid. Según recordó posteriormente, muchos integrantes de aquella agrupación eran músicos valencianos.
Durante uno de los ensayos les comunicó que iban a grabar el himno que estaba preparando para el Valencia CF.
Así nació una primera grabación instrumental en Madrid.
Sánchez Torrella llevó posteriormente aquella grabación a Valencia y la presentó ante la Junta Directiva valencianista. La composición gustó.
Pero todavía faltaba algo fundamental:
no había letra. AQUÍ Medios de Comunicación
Ramón Gimeno tenía que poner palabras a una música ya terminada
El elegido fue Ramón Gimeno Gil.
No se trataba de una elección casual. Gimeno y Sánchez Torrella se conocían desde hacía años y ya habían colaborado anteriormente. Los dos pertenecían además a la misma comparsa de Moros y Cristianos de Paterna. AQUÍ Medios de Comunicación
La documentación académica aporta algunos datos interesantes sobre el letrista: nacido en Albuixec, estudió en la Escuela de Cerámica de Manises y posteriormente en la Facultad de Bellas Artes de San Carlos, donde obtuvo el doctorado. También desarrolló actividad docente vinculada a la Escuela de Cerámica y a la Universitat Politècnica de València. IBEW
Pero Gimeno recibió el encargo con una dificultad añadida.
La música ya estaba hecha.
Por tanto, la letra debía adaptarse a la melodía y no la melodía a las palabras.
Eso explica en parte la construcción tan directa de sus versos.
La letra pretendía contar la historia del Valencia CF
Gimeno no quiso escribir únicamente una sucesión de frases de ánimo.
Su intención era introducir dentro del propio himno una pequeña historia del club.
Por eso aparece Algirós, el campo en el que jugó el Valencia antes de Mestalla. Después aparece Mestalla. También están Valencia, el Turia, la camiseta blanca, los seguidores y los desplazamientos de la afición.
El propio Gimeno explicó que se documentó sobre la historia valencianista y consultó a periodistas vinculados entonces a Canal 9 para incorporar detalles históricos. AQUÍ Medios de Comunicación
De esta manera, el himno construye prácticamente un recorrido:
Algirós → Mestalla → Valencia → la afición → los estadios → los triunfos.
No cuenta solamente quién es el equipo. Cuenta de dónde viene.
Una palabra de la letra fue cambiada
Durante aquel proceso ocurrió otra pequeña historia que hoy resulta especialmente curiosa.
En una de las versiones se había utilizado «samarreta».
Finalmente se optó por «camiseta», según explicó posteriormente Ramón Gimeno, porque consideraron que sonaba más valenciano. AQUÍ Medios de Comunicación
Hubo otra decisión todavía más interesante.
Cuando se estaba escribiendo el himno, el estadio llevaba oficialmente el nombre de Luis Casanova.
Por tanto, hubiera resultado perfectamente lógico incluir esa denominación.
No se hizo.
Gimeno recordó que se planteó la cuestión y finalmente decidieron utilizar Mestalla, al considerar que Luis Casanova había sido un gran presidente pero también habían existido otros presidentes relevantes.
El tiempo produjo una curiosa coincidencia: años después el estadio recuperaría oficialmente el nombre de Mestalla. AQUÍ Medios de Comunicación
La música también quería sonar a Valencia
La identidad valenciana no quedó limitada a la letra.
Sánchez Torrella explicó que incorporó referencias musicales deliberadas. El comienzo contiene una inspiración relacionada con la música de Moros y Cristianos, mientras determinados sonidos pretenden evocar incluso el golpe del bombo que puede escucharse en un campo de fútbol.
También reconoció influencias del pasodoble Valencia. AQUÍ Medios de Comunicación
Y aquí podemos ir todavía más lejos gracias a la investigación académica sobre la Banda Municipal.
¿Qué dice realmente la partitura?
Una tesis que estudió la historia y repertorio de la Banda Municipal de Valencia analizó técnicamente Amunt Valencia utilizando, entre otras fuentes, documentación conservada en el archivo de la propia Banda.
La composición está escrita en compás de 2/4.
Comienza en Fa menor y termina en Fa mayor, jugando durante la obra con esa ambigüedad tonal.
Su estructura responde a:
Introducción → primera estrofa → estribillo → segunda estrofa → estribillo → coda final.
Y no estamos ante una pequeña melodía preparada únicamente para una voz. La instrumentación documentada incluye flautín, flautas, oboes, requintos, varias familias de clarinetes y saxofones, trompas, trompetas, trombones, fliscornos, bombardinos, tuba, timbales, caja, platos y bombo. IBEW
Es decir, Amunt Valencia fue concebido para sonar como una auténtica obra de banda.
Eso ayuda a entender la potencia que adquiere cuando es interpretado por una agrupación musical.
Y esta es la partitura que hemos encontrado
El documento conservado que acompaña este reportaje permite observar la melodía principal de Amunt Valencia sobre pentagrama.
La primera parte comienza:
Mi – Fa sostenido – Sol – Si – La – Sol – Fa sostenido – Mi…
y la segunda sección arranca mediante una sucesión de Si – Si – Si – La – Si…. ilide.info-amunt-valencia-pr_de…
Aquí yo insertaría en LPV la imagen completa de la partitura que has subido, con un pie:
Partitura de “Amunt Valencia”. El documento recoge en pentagrama la melodía y añade debajo la sucesión de notas para facilitar su interpretación.
Y esto tiene un atractivo especial: quien haya cantado centenares de veces el himno en Mestalla puede comprobar ahora cómo está escrita musicalmente la melodía que reconoce de oído.
21 de septiembre de 1993: el día que sonó por primera vez
Aquí tenemos uno de los datos que merece la pena fijar porque existe documentación primaria detrás.
21 de septiembre de 1993.
Palau de la Música de Valencia.
La Banda Municipal de Valencia estrenó Amunt Valencia dentro de las celebraciones del 75 aniversario del Valencia CF.
Una investigación académica cita expresamente como fuente el programa de mano de aquel concierto conservado en el Archivo de la Banda Municipal de Valencia. IBEW
La interpretación contó, según el recuerdo de Sánchez Torrella, con coro y con el tenor Ignacio Giner. Al acto asistieron jugadores y miembros de la directiva valencianista. AQUÍ Medios de Comunicación
Y entonces ocurrió algo que seguramente ninguno de sus autores había previsto.
Terminó la interpretación.
Arturo Tuzón subió al escenario.
Y pidió repetirla.
Sánchez Torrella recordaría posteriormente que el público se había emocionado tanto que Amunt Valencia se interpretó por segunda vez aquella misma noche. AQUÍ Medios de Comunicación
Había nacido el himno.
Un himno pensado para que no lo cantara un cantante
Quizá una de las mejores explicaciones de su éxito la dio el propio Ramón Gimeno.
La versión formal podía interpretarla un tenor, pero la verdadera intención era otra:
que pudiera cantarla la gente.
El fútbol no necesitaba una interpretación vocal perfecta. Necesitaba miles de voces capaces de entrar juntas en el estribillo.
Gimeno reconocía que quería precisamente ese efecto colectivo y que, aunque la presentación oficial necesariamente tuvo un carácter profesional, en el campo era donde terminaba sonando como él había imaginado. AQUÍ Medios de Comunicación
Y posiblemente ahí esté una de las claves de su supervivencia.
De una partitura a miles de gargantas
Han pasado más de tres décadas desde aquel concierto del Palau.
La obra continúa formando parte de Mestalla. Las bandas de música que participan en las jornadas valencianistas siguen interpretándola; el propio Valencia CF documentaba todavía en 2026 su presencia en el repertorio de las agrupaciones que visitan el estadio. Valencia CF
En 2019, durante los actos del centenario, la Banda Municipal volvió a interpretarla en un concierto conmemorativo y el público se levantó para cantarla. Valencia CF
Aquella música que Pablo Sánchez Torrella comenzó a imaginar mientras trabajaba en Madrid y aquellos versos que Ramón Gimeno tuvo que encajar nota por nota acabaron consiguiendo algo que ningún encargo institucional puede garantizar:
que la gente hiciera suyo el himno.
Y quizá por eso la partitura que hoy podemos contemplar resulta tan curiosa.
Sobre el papel solamente hay pentagramas, sostenidos, corcheas y notas.
Pero basta comenzar:
Mi, Fa#, Sol, Si…
para que un valencianista no necesite seguir leyendo.
La música continúa sola en su cabeza.
Amunt Valencia.
