Un viaje al fondo del mar: la rompedora sala inmersiva que estrena el centro de artes digitales de Oropesa
Oropesa del Mar da un paso más en la vanguardia cultural con la inauguración de Vortex, una sala inmersiva única en España que sitúa al espectador dentro de la obra y lo sumerge, literalmente, en el fondo del océano.
Vortex: cuando el arte te rodea por completo
El centro de artes digitales de Oropesa, en la provincia de Castellón, ha estrenado una de las propuestas más innovadoras del panorama cultural actual. Se trata de la sala Vortex, un espacio concebido para romper con la experiencia expositiva tradicional y colocar al visitante en el corazón mismo de la creación artística.
La inauguración ha llegado de la mano de The Rhythm of the Ocean, una pieza inmersiva que recrea un viaje sensorial por el fondo del mar. La obra ha sido creada por el colectivo de artes visuales Desilence y cuenta con una poderosa banda sonora compuesta por la pionera de la música electrónica Suzanne Ciani.
Una pantalla LED de 360 grados sin ángulos rectos
Vortex es la primera sala en España que permite a los artistas diseñar sus obras específicamente para una gran pantalla LED de 360 grados. El espacio carece de ángulos rectos, lo que elimina las referencias visuales habituales y genera una sensación envolvente total.
La tecnología del recinto impresiona: más de 66 millones de píxeles conforman una superficie continua de alta resolución y nitidez. Esta configuración permite jugar con la perspectiva, distorsionar la percepción y crear la ilusión de estar dentro de una cápsula o una nave que se desplaza por otro mundo.
El espectador como parte de la obra
A diferencia de otras experiencias audiovisuales, en Vortex el público no se limita a observar. El cuerpo participa. Los visitantes se mueven siguiendo el vaivén de las imágenes, acompañados por las olas visuales y el pulso de la música.
El resultado es una experiencia física y emocional que conecta con sensaciones profundas: la calma del mar abierto, la fascinación por lo desconocido y, en algunos momentos, la inquietud que despiertan las profundidades oceánicas.
“Pintar con tecnología”: el enfoque de Desilence
El colectivo Desilence, formado por Tatiana Halbach y Soren Christensen, define su trabajo como una forma de “pintar con tecnología”. Su aproximación artística parte de una reflexión activista sobre el estado del fondo marino, aunque ha evolucionado hacia un lenguaje sensorial más amplio.
En The Rhythm of the Ocean, la intención no es solo mostrar imágenes, sino provocar emociones. La pieza transita entre la serenidad, la belleza, la angustia y el miedo, recreando las contradicciones que despierta el océano: un espacio tan fascinante como frágil.
Un hito cultural para Oropesa y Castellón
Con la apertura de la sala Vortex, Oropesa del Mar se consolida como un referente en el ámbito del arte digital y las experiencias inmersivas. El centro de artes digitales se posiciona así como un espacio pionero que atrae tanto a creadores como a público interesado en nuevas formas de expresión artística.
Esta apuesta sitúa a Castellón en el mapa de la innovación cultural, demostrando que la tecnología, cuando se pone al servicio del arte, puede abrir nuevas maneras de sentir, pensar y experimentar la cultura.
Redaccion · Locos por Valencia
Etiquetas: Oropesa del Mar, arte digital, experiencias inmersivas, Castellón, cultura, tecnología