La princesa Sissi estuvo en Alicante
La emperatriz Isabel de Baviera llegó a la ciudad en 1884 tras una tormenta marítima y quedó cautivada por su luz, su hospitalidad y los palmerales de Elche.

La princesa Sissi fue una mujer envuelta desde muy joven en una aura de misterio y glamour. Admirada por su belleza, su espíritu libre y su rechazo a los rígidos protocolos de la corte vienesa, su figura trascendió fronteras mucho antes de que el cine la convirtiera en mito universal.
Isabel de Baviera, emperatriz de Austria y reina consorte de Hungría, nació con el título de Alteza Real como hija del duque Maximiliano de Baviera y de la princesa Ludovica. Contrajo matrimonio con el emperador Francisco José el 24 de abril de 1854 en Viena, iniciando una vida marcada por viajes constantes, melancolía y una búsqueda permanente de libertad.
Una llegada inesperada al puerto de Alicante
En el otoño de 1884, una fuerte tormenta obligó al yate imperial Creiff a buscar refugio en la costa mediterránea española. Ese imprevisto llevó a la emperatriz a recalar en el puerto de Alicante, tras haber visitado previamente Mallorca, donde se encontraba su primo el archiduque Luís Salvador de Habsburgo, propietario del palacete de Son Marroig.
Sissi quiso que su estancia en Alicante fuera discreta y privada, acompañada únicamente por su séquito. Sin embargo, el impacto de la ciudad fue inmediato. La luz limpia del Mediterráneo, la hospitalidad de sus habitantes y la riqueza gastronómica la conquistaron desde el primer momento.
La Fonda de Bossio y las granadas de Elche

Durante su estancia, le recomendaron comer en la Fonda de Bossio, uno de los establecimientos más prestigiosos de la Alicante del siglo XIX, situada en las inmediaciones del actual Teatro Principal. Allí probó unas granadas que despertaron su entusiasmo.
Al conocer que procedían de la huerta de Elche y que en esa localidad existían extensos palmerales centenarios, la emperatriz decidió organizar una excursión. El viaje se realizó en tren y la llevó hasta el Huerto del Capellán Castaño, cuidadosamente mantenido por su propietario.
El origen de la Palmera Imperial
Amante de la naturaleza y de las largas caminatas, Sissi quedó fascinada por una palmera muy especial: un ejemplar con siete brazos que brotaban del mismo tronco. Consideró que merecía un nombre singular que la distinguiera del resto.
Desde aquel día, la palmera pasó a conocerse como la Palmera Imperial, nombre que conserva en la actualidad en el Huerto del Cura de Elche. Junto a ella se alza un busto conmemorativo, obra del escultor José Sánchez Lozano, que recuerda la histórica visita de la emperatriz.
Las dos estancias de Sissi en Alicante quedaron recogidas por su biógrafo Egon Cesar Conte en la obra Elisabeth, la emperatriz enigmática, confirmando un episodio poco conocido pero profundamente ligado a la historia y al patrimonio de la provincia.
Hoy, más de un siglo después, la huella de la princesa Sissi sigue viva en Alicante y Elche, como testimonio de una visita real que unió historia, paisaje y leyenda en la costa mediterránea.
Etiquetas: Alicante, Historia, Sissi, Siglo XIX, Patrimonio