Enrique Benavent ha presidido la Eucaristía extraordinaria de la plaza de la Virgen y ha reclamado atención para pobres, emigrantes, mayores y personas solas. La clausura oficial será el 29 de octubre con el Santo Cáliz original en el altar mayor.






La Custodia monumental de la Catedral de Valencia ha protagonizado este sábado una salida extraordinaria con motivo de los actos previos a la clausura del III Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz de Esperanza.
La jornada ha comenzado con una Eucaristía en la plaza de la Virgen, presidida por el arzobispo Enrique Benavent, y ha continuado con adoración, procesión y una vigilia en la Catedral.
En su intervención, Benavent ha puesto el acento en la responsabilidad de los cristianos ante las necesidades de quienes viven a su alrededor. Ha mencionado expresamente a emigrantes, personas pobres, mayores y quienes sufren soledad o carecen de horizontes de esperanza.
Una celebración con un mensaje de compromiso social
El arzobispo ha explicado que la vigilia extraordinaria tenía como propósito profundizar en el núcleo de la vida cristiana: el amor a Dios y a los demás, alimentado por la Eucaristía.
Su reflexión ha invitado a identificar las distintas formas de pobreza del entorno. Además de las necesidades económicas, ha señalado la importancia del consuelo y del acompañamiento a quienes atraviesan situaciones de aislamiento o desánimo.
Benavent ha pedido que el Año Jubilar dé frutos de caridad y que la esperanza celebrada durante este periodo se traduzca en una forma de relacionarse con los demás.
Más allá de cumplir prohibiciones
El arzobispo también ha advertido contra una comprensión de la vida cristiana limitada a evitar conductas prohibidas.
Ha explicado que respetar unos límites es necesario para no ofender la dignidad de las personas, pero ha añadido que la fe debe despertar un compromiso positivo.
En ese contexto, ha planteado la dificultad de anteponer las necesidades ajenas cuando chocan con los intereses propios. La fraternidad, según ha defendido, exige revisar esas prioridades y reconocer al otro como alguien a quien amar.
Las colectas se destinan a las obras sociales de la Basílica
La celebración ha incorporado una finalidad solidaria: las colectas de la misa se destinan a las obras sociales de la Basílica de la Virgen de los Desamparados.
Al comienzo del acto, José-Leto Melero Crespo, presidente de la Cofradía del Santo Cáliz, ha agradecido lo vivido durante el Año Jubilar y ha pedido que el cierre abra una nueva etapa de servicio.
Su intervención ha unido tres propósitos: vivir la Eucaristía, fortalecer la comunión y ayudar con generosidad a quienes más lo necesitan.
Cerca de 2.200 sillas y participación de entidades religiosas
La organización ha instalado unas 2.200 sillas en la plaza de la Virgen, de acuerdo con las necesidades de seguridad y logística.
Entre los presentes se encontraban representantes municipales, miembros de asociaciones relacionadas con la devoción al Santo Cáliz y a la Virgen de los Desamparados, así como integrantes de otras entidades religiosas, congregaciones e institutos de vida consagrada.
La misa ha sido concelebrada por varios sacerdotes y ha contado con la participación musical del Coro de la Escolanía y del Cor de la Mare de Déu.
La presencia de la Custodia ha sido excepcional, al producirse fuera de su salida habitual en la procesión del Corpus Christi.
De la plaza de la Virgen a la Puerta de la Almoina
Después de la Eucaristía y del tiempo de adoración, la Custodia ha recorrido el entorno de la Catedral.
La procesión ha pasado por la plaza de la Virgen, la plaza de Manises, Caballeros, Micalet y Barchilla, para acceder a la Seo por la Puerta Románica de la Almoina.
La celebración ha continuado dentro del templo con una vigilia eucarística y la participación del Coro de los Juniors. Los turnos de adoración han formado parte de una programación que contemplaba mantener abierta la Catedral hasta las 00:00 horas.
La última cita del Año Jubilar será el jueves
El jueves 29 de octubre, a las 19:00 horas, tendrá lugar la clausura oficial con una misa solemne presidida por Enrique Benavent.
En esa ocasión, el Santo Cáliz original saldrá de su capilla para presidir el altar mayor de la Catedral. Durante la ceremonia se entregarán, además, réplicas a las parroquias que han destacado a lo largo del Año Jubilar.
La jornada de este sábado ha reunido los actos extraordinarios con la Custodia; la ceremonia del jueves completará el cierre litúrgico de esta tercera edición jubilar.
