Las instalaciones castellonenses celebran cuatro décadas desde su apertura en los años ochenta, un modelo pionero inspirado en Estados Unidos que transformó el turismo de la costa y que hoy cuenta con treinta atracciones.
Redacción | valencianoticias.com Jueves, 11 de junio de 2026
Los parques acuáticos forman parte de la memoria estival de tres generaciones de valencianos. Esta semana, uno de los grandes referentes del ocio veraniego en la provincia de Castelló está de celebración. El parque Aquarama, ubicado en Benicassim, cumple de forma oficial cuarenta años de trayectoria desde que abriera sus puertas en la década de los ochenta, consolidándose como un motor turístico y un símbolo del inicio de las vacaciones para miles de familias.
La irrupción de estos complejos en la Comunitat Valenciana durante los años ochenta importó un modelo de entretenimiento fuertemente influenciado por las tendencias de Estados Unidos, concebido como una alternativa ideal para combatir las altas temperaturas y diversificar la oferta tradicional de sol y playa del Mediterráneo. Bajo esta premisa nació primero Aqualandia en Benidorm en el año 1985 —siendo uno de los primeros de toda España— y, apenas un año después, arrancaba la andadura de Aquarama en Benicassim.
[Instalaciones recreativas y toboganes en un parque acuático de la Comunitat Valenciana]
De diez toboganes iniciales a treinta atracciones modernas
La evolución de las instalaciones a lo largo de estas cuatro décadas refleja la modernización del propio sector turístico. “En aquel momento, nacimos con diez toboganes, más o menos, que ahora se han terminado convirtiendo en treinta”, ha explicado la directora de Aquarama, Rocío Balmaseda, en declaraciones a À Punt con motivo del aniversario.
Para el público fiel del parque, la reapertura de las taquillas cada mes de junio se ha terminado convirtiendo en un auténtico ritual festivo. “Cuando abre Aquarama ya sabemos que comienza el verano”, asegura una de las usuarias habituales del recinto.
El salto generacional es otro de los pilares del éxito del complejo benicense, donde los niños que estrenaron las atracciones en los años ochenta regresan hoy convertidos en padres y abuelos. “Nosotros veníamos de pequeños y ahora volver con mi hija nos hace muchísima ilusión”, relata una visitante histórica, reflejando el fuerte componente emocional de un espacio que sigue muy ligado a la infancia de los valencianos.
