La Cova Dones, situada en el municipio valenciano de Millares, continúa sorprendiendo a los investigadores. La última campaña arqueológica ha permitido documentar al menos 120 inscripciones latinas, un hallazgo que sitúa este enclave como la cueva-santuario con el mayor número de inscripciones de este tipo conocido hasta ahora, tanto en Hispania como en el conjunto del Imperio romano.
Las investigaciones, desarrolladas durante los meses de mayo y junio por un equipo liderado por especialistas de la Universidad de Zaragoza y la Universidad de Alicante, aportan además nuevas evidencias sobre el papel que desempeñaron las mujeres en los rituales celebrados en este espacio hace casi dos mil años.
Un santuario dedicado a una misteriosa diosa
La mayoría de las inscripciones se datan entre los siglos I y II d. C., un salto espectacular respecto a la quincena de textos conocidos hasta ahora.
Entre los hallazgos destacan cinco inscripciones votivas dirigidas a una divinidad denominada Domina («La Señora»), a la que los investigadores consideran la principal deidad venerada en el santuario.
En tres de esos textos aparece también el nombre «Malaci», una advocación hasta ahora desconocida y cuya interpretación sigue siendo objeto de estudio. Los especialistas barajan que pudiera estar relacionada con una divinidad vinculada al agua.
Las mujeres, protagonistas del culto
Uno de los aspectos más relevantes del descubrimiento es la abundante presencia de nombres femeninos en las inscripciones.
Los investigadores consideran que este dato, unido a la aparición de numerosas fusayolas —piezas utilizadas en el hilado textil y tradicionalmente asociadas al ámbito femenino—, demuestra que las mujeres desempeñaban un papel activo en los rituales celebrados en la cueva.
Incluso el propio nombre tradicional del enclave, Cova de les Dones (Cueva de las Mujeres), podría conservar el recuerdo de esa antigua vinculación femenina con el santuario.
Un espacio ritual a más de 200 metros bajo tierra
Las inscripciones se concentran en una sala situada a más de 200 metros de la entrada, descubierta en 2024 y denominada por los arqueólogos como el «santuario romano».
Los textos aparecen grabados tanto en paredes como en techos. En el suelo existen pequeñas pozas naturales donde quienes acudían al santuario depositaban diferentes ofrendas.
Durante la campaña de este año también se han recuperado:
- Dos anillos.
- Una pulsera.
- Vasos caliciformes.
- Fusayolas.
- Fragmentos cerámicos.
- Restos de fauna.
- Diversos materiales arqueológicos que se suman a la moneda romana hallada en campañas anteriores.
Un yacimiento excepcional
Desde el inicio del proyecto de investigación en 2023, cada campaña ha aportado nuevos descubrimientos que han incrementado la importancia científica de la cavidad.
Ese mismo año se confirmó que la cueva albergaba el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este de la península ibérica, con más de un centenar de pinturas y grabados de más de 24.000 años de antigüedad.
En 2024 apareció el santuario romano con las primeras inscripciones latinas y una moneda del emperador Claudio depositada como ofrenda.
Un año después, los arqueólogos identificaron más de un centenar de espeleofactos, formaciones de estalagmitas modificadas intencionadamente por grupos prehistóricos, lo que convirtió a Cova Dones en el segundo yacimiento más importante del mundo en esta categoría.
Próximos trabajos
Los investigadores continuarán estudiando las numerosas inscripciones todavía pendientes de lectura y desarrollarán nuevas campañas arqueológicas en una cavidad que aún conserva amplias zonas sin explorar.
Paralelamente, se ejecutarán trabajos de conservación y puesta en valor del enclave, entre ellos la mejora de los accesos, la instalación de medidas de seguridad, la creación de un gemelo digital de la cueva y la catalogación completa del conjunto de arte rupestre.
El objetivo es garantizar la conservación de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes descubiertos en la Comunitat Valenciana durante las últimas décadas y facilitar, en el futuro, visitas virtuales que permitan acercar este patrimonio al público sin poner en riesgo su conservación.
