La vecina de Russafa, nacida en Valencia en 1926 y que trabajó como costurera, ha sido recibida por la alcaldesa en funciones, María José Ferrer San Segundo, acompañada de familiares y amigos.
El Ayuntamiento de Valencia ha celebrado un cumpleaños muy especial. Amparo Vives Castell, vecina del barrio de Russafa, ha sido recibida este lunes, 24 de agosto, en la Casa Consistorial después de haber cumplido 100 años el pasado viernes.
La alcaldesa en funciones y primera teniente de alcalde, María José Ferrer San Segundo, ha encabezado la recepción, a la que también han acudido familiares y amigos de la homenajeada.
Un siglo de vida ligado a Valencia y Russafa
Amparo Vives nació en Valencia el 21 de agosto de 1926. Durante su vida profesional trabajó como costurera y ha pasado gran parte de estos cien años vinculada al barrio de Russafa, donde continúa residiendo actualmente.



El Ayuntamiento ha querido reconocer su centenario con una recepción que ha permitido a Amparo y a sus familiares conocer algunos de los espacios más representativos de la institución municipal.
El escudo de la ciudad como recuerdo de sus 100 años
Durante el encuentro, Ferrer San Segundo ha entregado a la centenaria un libro, una cerámica de Faitanar y el escudo de la Ciudad.
La alcaldesa en funciones le ha trasladado además, en nombre de la alcaldesa María José Catalá, la felicitación del Ayuntamiento por alcanzar el siglo de vida.
La propia nota municipal destaca desde su encabezamiento la trayectoria de Amparo como costurera y su vinculación durante décadas con Russafa.
Una visita por el Ayuntamiento
La jornada ha continuado con un recorrido por algunas de las dependencias más emblemáticas de la Casa Consistorial.
Amparo Vives, acompañada por familiares, amigos y la alcaldesa en funciones, ha visitado el Salón de Plenos, el Salón de Cristal y el balcón del Ayuntamiento.
Ferrer San Segundo ha señalado que este tipo de iniciativas pretenden mostrar la voluntad de la Corporación municipal de acercar la Administración a la ciudadanía.
La recepción ha convertido así el centenario de una vecina de Russafa en una celebración compartida con la ciudad en la que ha desarrollado prácticamente toda su vida.
