La restauración de un antiguo paellero permite recuperar una de las estampas más humanas y cotidianas de la saga artística de los Benlliure, una familia fundamental en la historia cultural de Valencia.
Cuando se habla de patrimonio artístico, normalmente se piensa en cuadros, esculturas o grandes edificios históricos. Sin embargo, a veces la memoria de una ciudad también se encuentra en espacios mucho más sencillos.




Un ejemplo es el antiguo paellero de la Casa Museo Benlliure , que acaba de ser restaurado por el Ayuntamiento de València tras una intervención destinada a frenar su deterioro y garantizar su conservación para las próximas generaciones. La actuación ha supuesto una inversión de algo más de 12.000 euros y forma parte del proceso de recuperación integral de este emblemático museo valenciano.
Mucho más que un simple paellero.
A primera vista puede parecer un elemento secundario dentro del conjunto museístico.
Sin embargo, este pequeño espacio situado junto al antiguo estudio de José Benlliure permite comprender cómo era la vida diaria de una de las familias más importantes del arte valenciano.
Mientras los visitantes suelen fijarse en los cuadros, esculturas y colecciones del museo, el paellero recuerda que la casa era también un hogar.
Allí se compartían comidas familiares, reuniones y momentos cotidianos que formaban parte de la vida de los Benlliure, una saga artística que marcó la historia cultural valenciana entre los siglos XIX y XX.
El enemigo estaba en el jardín.
Paradójicamente, el mismo jardín romántico que convierte a la Casa Museo Benlliure en uno de los espacios más especiales de Valencia fue también el origen del problema.
Durante años, la caída de pinocha, hojas y restos vegetales procedentes de los árboles provocaron la obstrucción de las juntas de la cubierta. Poco a poco aparecieron filtraciones de agua y la estructura comenzó a deteriorarse.
Los técnicos concluyeron que la única solución viable era desmontar completamente la cubierta y reconstruirla respetando su aspecto original.
Artesanía para conservar la autenticidad.
Uno de los aspectos más destacados de la restauración ha sido la utilización de técnicas tradicionales.
Las nuevas tejas se han elaborado artesanalmente y se han diseñado con diferentes tonalidades para integrarse visualmente con las piezas históricas conservadas. Además, se han reutilizado todos los elementos originales que todavía podían mantenerse.
El resultado permite recuperar la imagen tradicional del conjunto sin alterar su identidad histórica.
Un museo que sigue renovándose
La restauración del paellero no es una actuación aislada.
En los últimos meses también se ha recuperado el gran panel cerámico del jardín interior y ya está en marcha la planificación para rehabilitar las fachadas del museo, ubicadas en la calle Blanqueries.
Estas actuaciones buscan preservar uno de los espacios culturales más singulares de Valencia, donde no solo se conserva la obra de José Benlliure, sino también el ambiente doméstico y artístico que rodeó a toda la familia.
La importancia de conservar los pequeños detalles.
La restauración del paellero demuestra que el patrimonio no siempre está formado por grandes monumentos.
A veces son los espacios más humildes los que mejor explican cómo vivían las personas que construyeron la historia de una ciudad.
Porque detrás de cada estudio de pintura, de cada jardín histórico y de cada obra de arte, también hubo comidas familiares, conversaciones y momentos cotidianos que forman parte de la memoria colectiva de Valencia.
