La caída parcial de la Alquería de Volante, inmueble del siglo XVIII situado en la huerta valenciana y propiedad del Ajuntament de València, ha reabierto el debate sobre la protección del patrimonio rural y la gestión institucional de este tipo de bienes históricos. Asociaciones vecinales y colectivos patrimonialistas denuncian años de abandono y advierten de que el deterioro era previsible.



Una ruina anunciada
La Alquería de Volante llevaba décadas mostrando signos evidentes de degradación. Diversas entidades defensoras del patrimonio habían solicitado en varias ocasiones actuaciones urgentes de consolidación y una mayor protección administrativa, alertando del riesgo de colapso estructural.
Según denuncian estos colectivos, la falta de intervenciones preventivas —como apuntalamientos o refuerzos básicos— habría acelerado el deterioro del edificio, agravado por episodios meteorológicos recientes que terminaron provocando el desplome de parte de la estructura.
Patrimonio rural en la cuerda floja
El caso vuelve a poner sobre la mesa la situación de muchas alquerías históricas de la huerta valenciana, edificios que forman parte de la identidad arquitectónica y agrícola del territorio pero que, según expertos, sufren una insuficiente inversión en conservación.
La Alquería de Volante figuraba en la Lista Roja del patrimonio en riesgo elaborada por Hispania Nostra, una clasificación que alerta sobre bienes con peligro real de desaparición.
Debate político y críticas a la gestión
La oposición y diferentes colectivos ciudadanos han señalado al actual gobierno municipal encabezado por María José Catalá por no haber impulsado medidas de emergencia, aunque también recuerdan que el deterioro del inmueble se arrastra desde hace décadas y bajo distintos gobiernos municipales.
Para los críticos, el colapso simboliza la falta de un plan integral para proteger el patrimonio rural de la ciudad, mientras que desde el consistorio se insiste en que la situación responde a un problema estructural heredado y complejo.
Un edificio con siglos de historia
La alquería, de origen medieval y reformada durante el siglo XVIII, fue donada al Ayuntamiento en 1977 junto con terrenos agrícolas. Su tipología responde a la arquitectura tradicional valenciana:
- Planta rectangular.
- Dos alturas más andana superior.
- Cubierta a dos aguas.
- Estructuras de madera y ladrillo.
- Espacios dedicados históricamente a vivienda y labores agrícolas.
Con el paso del tiempo sufrió incendios, ocupaciones y pérdida progresiva de elementos estructurales, hasta quedar en estado avanzado de ruina.
¿Hay margen para la recuperación?
Especialistas en restauración apuntan que la rehabilitación aún podría ser posible, aunque reconocen que el coste y la complejidad técnica se han incrementado notablemente tras el colapso. La alternativa, advierten, sería la desaparición definitiva de un testimonio relevante de la huerta histórica valenciana.
Un debate que va más allá de un edificio
Más allá de la polémica política, el caso de la Alquería de Volante abre una cuestión de fondo: cómo equilibrar desarrollo urbano, conservación del paisaje agrícola y protección del patrimonio histórico en una ciudad que continúa creciendo.
Para muchas asociaciones, el derrumbe no es un hecho aislado, sino un síntoma de un problema más amplio que afecta a numerosas construcciones tradicionales de la huerta.