El centro museístico ordena en un único espacio los primeros carteles falleros, desde 1929 hasta 1940, reflejo de una València marcada por los cambios sociales y la guerra
El Museo Fallero de València ha reorganizado y reunido en un solo ámbito expositivo la cartelería más antigua de las Fallas, ofreciendo al visitante un recorrido cronológico por los primeros años gráficos de la fiesta. En total, 20 carteles históricos, entre obras ganadoras y accésits, permiten comprender cómo la celebración fallera también fue espejo de una época convulsa en la historia de la ciudad.
Hasta ahora, estas piezas se encontraban repartidas por distintas salas del museo. Con esta nueva disposición, el público puede contemplarlas de forma ordenada y contextualizada, siguiendo la evolución estética, social y política de la València de los años treinta.
El origen del cartel fallero
El recorrido comienza en el espacio Josep Alarte, donde se expone el cartel más antiguo conservado, datado en 1929. Se trata de una obra original del pintor de Albaida Josep Segrelles, realizada por encargo de la Sociedad Valenciana para el Fomento del Turismo y donada posteriormente a la ciudad.
Un año después, en 1930, el Ayuntamiento convocó por primera vez de manera oficial el concurso municipal de carteles. La obra ganadora fue “M”, de Vicente Canet, conservada en el museo en formato litográfico.
Concursos, accésits y estilos de una década clave
La década de los años treinta dejó una producción artística intensa. En 1931, el concurso fue ganado por José Bellver Delmás y Manuel Diago Benlloch con el cartel “L’hora de la crema”, acompañado por varios accésits que también se exhiben actualmente, firmados por autores como Francisco Molina Gallent, José Amérigo Salazar, Joaquim Mompó o Manuel Bañón Vayá.
En 1932 el jurado declaró desierto el concurso, optando por recuperar dos accésits de años anteriores como carteles oficiales. La práctica se repitió en otras ediciones, reflejando un periodo de transición artística e institucional.
Los años siguientes consolidaron nombres como Salvador Molla Biosca, Rafael Raga Montesinos, Santiago Carrilero o Manuel Monleón, cuyas obras reflejan la evolución gráfica de la fiesta antes del estallido de la Guerra Civil.
El paréntesis de la Guerra Civil
El último cartel previo al conflicto bélico fue el de 1936, ganador del concurso municipal y obra de Vicente Ballester Marco, con accésit para Vicente Canet Cabellón. A partir de ahí, la cartelería fallera desapareció durante tres años consecutivos: 1937, 1938 y 1939, coincidiendo con la Guerra Civil.
El concurso no se retomó hasta 1940, cuando José Amérigo Salazar firmó el cartel ganador. Esta obra incluye una banda con el lema “Año de la victoria, 1939” junto a la bandera de España y la Senyera, un detalle que salió a la luz tras una restauración reciente, ya que había sido cubierto posteriormente con pintura negra.
Información ampliada y acceso digital
Cada uno de los carteles expuestos cuenta con una cartela explicativa y un código QR, que permite ampliar información sobre el autor, su trayectoria y el contexto histórico de la obra, facilitando una experiencia didáctica y accesible.
Una colección que recorre cien años de historia
En total, el Museo Fallero custodia unos 140 carteles que abarcan desde 1929 hasta la actualidad, con firmas clave del diseño gráfico valenciano del siglo XX y XXI. Entre ellas figuran artistas como Segrelles, Canet, Vercher, Raga, Carrilero, Ballester, Amérigo, Llongo, Santaeulalia, Nebot, Dídac Ballester, Estudio Menta o Democracia Studio.
La historia de la cartelería fallera también refleja la incorporación de la mujer al diseño gráfico. María José Tornero Jiménez fue la primera mujer en ganar el concurso en 1976, seguida posteriormente por Carolina Bartesaghi, Marisa Llongo Tamarit, Mónica Guallart y Sonia Montalt Molina, las únicas autoras femeninas con carteles ganadores hasta la fecha.
Horarios y visitas
El Museo Fallero abre de martes a sábado de 10:00 a 19:00 horas, y domingos y festivos hasta las 14:00 horas, con acceso permitido hasta una hora antes del cierre. La entrada es gratuita los domingos y festivos. Las visitas de grupos de más de diez personas deben concertarse previamente por correo electrónico.
Esta nueva organización convierte al museo en un espacio clave para entender la evolución estética, social y simbólica de las Fallas a través de su imagen gráfica.