La Pascua valenciana ya tiene ganadores. El Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia ha dado a conocer el palmarés del 39º Concurso de Dulces de Pascua, una cita que vuelve a poner en primer plano la calidad del obrador artesano y el peso que siguen teniendo las recetas tradicionales en estas fechas.





La edición de este año, celebrada bajo el lema “Són dies de berenar”, ha reconocido a varios hornos y pastelerías de la provincia por sus elaboraciones, su creatividad y su capacidad para mantener viva una de las temporadas más queridas del calendario gastronómico valenciano.
Horno Bells firma la mejor mona tradicional y Miguel Martínez se lleva el panquemado
En la categoría de productos clásicos de Pascua, uno de los grandes triunfadores ha sido Horno Bells, que se ha alzado con el primer premio a la mona tradicional de Pascua.
Por su parte, el galardón al mejor panquemado ha sido para Horno Miguel Martínez, mientras que Horno Vicente García ha logrado el primer puesto con su propuesta de torta de pasas y nueces.
Se trata de tres de los productos más emblemáticos de estas fechas, muy ligados a la merienda pascuera y a las reuniones familiares al aire libre.
La innovación también encuentra su hueco en la tradición
El certamen no solo ha premiado la fidelidad a la receta clásica. También ha querido reconocer la capacidad del sector para reinterpretar la tradición sin perder su esencia.
En esta edición, el premio a la Innovación ha recaído en David Esteve Pastisseria, gracias a una torta de Pascua que combina referencias tradicionales como el arnadí y los frutos secos con una presentación sorprendente y técnicas más contemporáneas.
El resultado, según la valoración del concurso, logra equilibrar memoria, creatividad y efecto visual.
Horno San Antonio firma el doblete más vistoso del certamen
Uno de los nombres propios de esta edición ha sido Horno San Antonio, de San Antonio de Benagéber, que ha conseguido imponerse en dos de las categorías más visuales del concurso.
Por un lado, ha ganado el premio de Ornamentación Comercial de Pascua, y por otro, el de Mona Artística, en una muestra de que la campaña pascuera también se juega en el terreno del escaparate, la puesta en escena y la creatividad estética.
Un concurso que reivindica el valor del obrador artesano
Más allá de los premios concretos, el certamen vuelve a servir como escaparate de un sector que busca defender la autenticidad frente a la producción industrial.
Desde el Gremio subrayan que esta edición demuestra que la tradición pastelera valenciana sigue muy viva gracias al trabajo diario de los profesionales que mantienen recetas, técnicas y productos profundamente vinculados a la identidad local.
La Pascua, en este sentido, no se entiende solo como una campaña comercial, sino como un momento de transmisión de costumbres y de encuentro alrededor de sabores que forman parte de la memoria colectiva.
Dos jornadas para evaluar sabor, técnica y creatividad
El concurso se ha desarrollado en dos fases. La primera estuvo centrada en la cata a ciegas de los dulces de Pascua, con evaluación de aspectos como:
- técnica de elaboración
- sabor
- aroma
- presentación
La segunda jornada se dedicó a las categorías de ornamentación comercial y mona artística, en las que el jurado visitó directamente los establecimientos participantes para valorar la creatividad del escaparate, la exposición de producto y la fuerza visual de la propuesta.
La parte más solidaria del certamen
Una vez finalizado el concurso, todos los productos elaborados por los establecimientos participantes han sido donados a Casa Caridad Valencia, entidad centrada en la atención a personas sin hogar y en situación de exclusión social.
De este modo, el certamen cierra su edición uniendo tradición, excelencia y también compromiso social.
Pascua valenciana: sabor, identidad y merienda compartida
Con este concurso, el sector vuelve a recordar algo que en Valencia se sabe bien: la Pascua no es solo calendario religioso, también es merienda, campo, familia y obrador.
Y en ese universo de monas, panquemados y tortas, los hornos artesanos siguen demostrando que la tradición no solo resiste: también se renueva y sigue conquistando paladares año tras año.