La Ciudad del Artista Faller ha vivido una jornada de máxima tensión este lunes. Cuatro equipos de la Inspección de Trabajo se han personado de forma imprevista en los talleres para revisar contratos y medidas de seguridad, coincidiendo con la visita oficial de las Falleras Mayores y en el momento de mayor carga de trabajo del año. Gremio y Ayuntamiento han calificado la acción de «insensible» dadas las fechas críticas para el sector.
Una visita «poco oportuna» en el sprint final
Los inspectores han solicitado documentación detallada de los trabajadores y operarios que, en estos momentos, trabajan a contrarreloj para finalizar los remates de las Fallas 2026. La intervención se ha producido apenas veinte minutos antes de que la comitiva oficial, encabezada por la alcaldesa María José Catalá, llegara a las naves para el tradicional saludo a los artesanos.
La reacción del sector no se ha hecho esperar:
- Vicente Julián García Pastor (Maestro Mayor del Gremio): Ha lamentado que sea el segundo año consecutivo en que se eligen estas fechas. «El Gremio y la directiva entendemos que se equivocan», ha señalado, subrayando que la presión del calendario es ahora mismo el peor enemigo de los talleres.
- María José Catalá (Alcaldesa de Valencia): Ha ironizado con la «casualidad» de la fecha y ha pedido al Gobierno de España «más sensibilidad» ante los días frenéticos que vive la fiesta.
- Pere Fuset (Compromís): Se ha solidarizado con los artistas, recordando que, aunque se deben preservar los derechos laborales, «las fechas no son las correctas».
La respuesta de Delegación del Gobierno
Por su parte, la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana ha defendido la actuación recordando que se trata de un control rutinario que se realiza anualmente. Asimismo, han remarcado que la Inspección de Trabajo actúa con total independencia del Ministerio, con el único objetivo de garantizar la legalidad en las contrataciones y la seguridad en el empleo.
El reto de conciliar legalidad y tradición
El sector fallero vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de armonizar la normativa laboral con las peculiaridades del oficio de artista fallero. Se trata de una profesión estacional donde las jornadas se intensifican exponencialmente durante las dos semanas previas al 15 de marzo, lo que a menudo choca con los protocolos estándar de inspección.