Espolines históricos, ornamentos litúrgicos y piezas contemporáneas muestran la continuidad de un oficio con más de cinco siglos de historia
El Museo de la Seda de València acoge una nueva exposición que pone el foco en los fabricantes valencianos de tejidos de seda, visibilizando tanto su legado histórico como su plena vigencia en la actualidad. La muestra subraya el papel de estos artesanos como herederos de una tradición que se remonta a finales del siglo XV, con el nacimiento del histórico Gremi de Velluters.
Bajo el título La industria de la seda valenciana, la exposición reúne piezas de algunos de los principales talleres y casas sederas que hoy mantienen vivo este saber artesanal, combinando técnicas centenarias con una cuidada evolución estética.
Espolines míticos y piezas de gran valor patrimonial
Entre los elementos más destacados, la Capilla de San Jerónimo exhibe tres casullas y una dalmática procedentes de los fondos del Colegio del Arte Mayor de la Seda, piezas de gran valor histórico y artístico vinculadas al uso litúrgico de la seda.
La muestra permite también contemplar varios espolines históricos, entre ellos el emblemático espolín Valencia, una de las creaciones más reconocidas de la sedería tradicional valenciana. Junto a él, se exponen tejidos de diferentes casas artesanas que evidencian la riqueza técnica y cromática de este tipo de elaboraciones.
Seda como lienzo artístico
En distintas salas del museo se presentan tejidos espolinados y brocados que destacan por la complejidad de sus diseños. Algunas piezas permiten observar incluso el reverso del tejido, una oportunidad poco habitual que ayuda a comprender la minuciosidad del trabajo manual y el uso de decenas de colores de seda natural en un solo diseño.
También se incluyen estrechos de seda y brocateles de marcada ornamentación, donde la elegancia clásica se combina con una ejecución técnica de altísimo nivel.
La pasamanería, un arte dentro del arte
La exposición dedica un espacio específico a la pasamanería, una disciplina artesanal estrechamente ligada a la historia sedera valenciana. Este oficio cobró especial relevancia tras la concesión, en 1686, del título de Colegio del Arte Mayor de la Seda al barrio de velluters por el rey Carlos II, momento en el que se integraron distintos gremios especializados.
Borlas, galones y ornamentos ponen de relieve una artesanía que exige gran destreza y precisión, y que sigue siendo fundamental en la confección de piezas ceremoniales y decorativas.
Una tradición que sigue tejiendo futuro
Con esta exposición, el Museo de la Seda no solo mira al pasado, sino que reivindica el presente y el futuro de la industria sedera valenciana, mostrando cómo un oficio ancestral continúa evolucionando sin perder su identidad. Una invitación a redescubrir la seda como patrimonio vivo de València.