El IVAM (Institut Valencià d’Art Modern) abre hoy una ventana inédita a la intimidad y el proceso creativo de uno de los grandes maestros de la modernidad. Bajo el título ‘La mujer en la obra de Julio González’, el museo valenciano presenta una muestra «revolucionaria» que, por primera vez, sitúa al «clan matriarcal» —las mujeres que rodearon, cuidaron y preservaron el legado del escultor— en el centro absoluto del relato artístico.
La exposición reúne 148 piezas de la colección del museo, la más importante del mundo, para revelar cómo la figura femenina dominó la obra del artista desde sus inicios hasta su muerte. Destaca la reinterpretación de ‘Dafne’ (1937) como una denuncia del dolor y la violencia.
Coincidiendo con el 86.º aniversario del fallecimiento de Julio González (1876-1942), el IVAM inaugura una exposición que promete cambiar la forma en que entendemos al «padre» de la escultura en hierro. La comisaria Brigitte Leal ha articulado un recorrido de 148 piezas que demuestra que las mujeres de su vida —su hija Roberta, sus hermanas, su compañera Marie-Thérèse y sus herederas— no fueron meras acompañantes, sino piezas clave que «dominaron» su producción.
La muestra, que forma parte de los actos por el 150 aniversario del nacimiento del autor, huye de etiquetas fáciles. «No se trata de inventar un Julio González feminista», aclara la comisaria, sino de reconocer una presencia femenina total: desde desnudos académicos hasta la mirada a la mujer moderna (‘garçonne’) y la campesina, fusionando vida, historia e intimidad.
‘Dafne’ y el mensaje oculto
Uno de los momentos cúspides de la exposición es el análisis de ‘Dafne’ (1937). Leal sostiene que la obra, lejos de ser solo un mito griego, es una elocuente representación del dolor ante una violación: «Es sorprendente que nadie haya visto antes que este es el tema… una figura de desesperación con las manos hacia arriba».
El legado que convirtió al IVAM en referente
La directora del IVAM, Blanca de la Torre, recordó que el museo es el Centro Julio González gracias a la generosidad de su hija Roberta y sus legatarias Carmen Martínez y Viviane Grimminger, quienes donaron un fondo de 400 obras, archivos y biblioteca. Además, se anunció que en septiembre se publicarán los dos últimos tomos del Catálogo Razonado del artista, culminando un trabajo de décadas iniciado por Tomàs Llorens.