La Cuaresma no es una invención moderna ni mucho menos; es una tradición culinaria que hunde sus raíces en la historia. Hoy rescatamos de la comarca de la Safor un plato que define la esencia de esta época: una Cassola de Quaresma que es, ante todo, un homenaje a la cocina de aprovechamiento y vigilia. Ideal para 4 comensales, se prepara en unos 50 minutos y garantiza el éxito en cualquier mesa.
Ingredientes para un clásico de vigilia
Para replicar este sabor tradicional, asegúrate de tener los siguientes productos de temporada:
- Base: 400 g de arroz y 1 litro de agua.
- Verduras: 500 g de habas tiernas y 6 alcachofas.
- Proteína: 400 g de bacalao desalado (abadejo).
- Potenciadores: 2-3 manojos de ajos tiernos, azafrán, harina, aceite de oliva virgen extra y sal.
Elaboración paso a paso
- El pescado: Enharina el bacalao, fríelo ligeramente y resérvalo.
- El sofrito: En la misma base, sofríe las alcachofas, los ajos tiernos y las habas.
- La mezcla: Incorpora el arroz al sofrito y rehógalo unos minutos para que absorba los sabores.
- Horneado: Coloca la mezcla en una fuente, añade el agua, rectifica de sal, incorpora el bacalao y el azafrán. Cocina en el horno a 200 °C durante aproximadamente 35 minutos.
Historia: «Presó i Quaresma, per als pobres són festa»
Este antiguo proverbio valenciano nos recuerda que, a menudo, las limitaciones se transforman en creatividad. Antiguamente, el precepto religioso prohibía la ingesta de carne, obligando a los cocineros a agudizar el ingenio con verduras y bacalao. Lo que comenzó como un régimen estricto donde solo se permitía agua, pan, sal y legumbres, evolucionó hasta convertirse en este rico recetario de vigilia que hoy disfrutamos. Cada zona tiene su variante: algunos añaden tomate, patata o incluso calabaza, pero todas comparten el mismo espíritu: cero carne, cien por cien tradición.