Cuando los Reyes Magos entraban en los hospitales: una tradición valenciana de hace cien años

Una imagen histórica tomada en València a comienzos del siglo XX documenta una escena hoy casi olvidada: la visita de los Reyes Magos a un hospital infantil como gesto de consuelo, cercanía y humanidad.
Mucho antes de las grandes cabalgatas multitudinarias y de los espectáculos urbanos, los Reyes Magos ya recorrían València con un propósito claro: llegar allí donde más se les necesitaba. Una fotografía tomada hace aproximadamente cien años en un hospital infantil de la ciudad lo demuestra con nitidez.
En la imagen, Melchor, Gaspar y Baltasar aparecen ataviados con ropajes solemnes, acompañados por religiosas y personal sanitario, rodeando a varios bebés ingresados en cunas metálicas. Los regalos no son juguetes llamativos, sino sencillos sonajeros, adaptados a niños tan pequeños que apenas podían comprender la visita, pero no su efecto.
Una tradición solidaria con raíces profundas
La presencia de los Reyes Magos en hospitales, orfanatos y casas de beneficencia fue una práctica habitual en València desde finales del siglo XIX y principios del XX. No se trataba de un acto festivo en el sentido moderno, sino de una acción cargada de simbolismo social.
En una época marcada por la precariedad sanitaria, la alta mortalidad infantil y la escasez de recursos, estas visitas tenían un doble objetivo: ofrecer un momento de ilusión a los más pequeños y transmitir a las familias y al personal sanitario un mensaje de acompañamiento y esperanza.
Los Reyes como figuras de consuelo
El carácter de estas visitas distaba mucho del espectáculo. No había música amplificada ni desfiles, sino gestos contenidos y cercanos. Los Reyes se convertían en figuras casi silenciosas, conscientes de que aquel no era un espacio para la celebración ruidosa, sino para la ternura.
El detalle de los sonajeros es especialmente revelador: simboliza una adaptación cuidadosa a la realidad del hospital y a la edad de los pacientes, reforzando la idea de que la tradición siempre supo adecuarse al contexto.
Memoria histórica de la ciudad
Esta escena forma parte del patrimonio cultural y emocional de València. Refleja una ciudad donde la fiesta popular convivía con la solidaridad y donde las tradiciones no se limitaban a las calles principales, sino que alcanzaban espacios invisibles para muchos.
La fotografía no solo documenta una costumbre navideña, sino una forma de entender lo público: los Reyes Magos como símbolo compartido, capaz de entrar en hospitales, barrios humildes y centros asistenciales sin perder su sentido.
Un legado que explica el presente
Comprender estas imágenes ayuda a entender por qué la figura de los Reyes Magos sigue teniendo hoy una presencia tan fuerte en València. No es una moda reciente ni una invención contemporánea, sino la continuidad de una tradición que, desde hace más de un siglo, ha sabido unir ilusión, cultura y compromiso social.
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