Una investigación de la Diputación de Castellón y la Generalitat identifica restos cerámicos de los siglos VII y VI antes de Cristo, estructuras excavadas en la roca y construcciones vinculadas a antiguos habitantes y fareros. El estudio también aporta nuevos datos sobre un hombre enterrado en la isla Grossa durante la Edad Media, cuyo ADN presenta afinidades con poblaciones del Mediterráneo central y oriental.
Valencia, 19 de octubre de 2026. Las islas Columbretes, conocidas por su extraordinario valor natural y por su origen volcánico, comienzan a revelar también una historia humana mucho más antigua de lo que su aislamiento geográfico podría sugerir.
Una campaña de investigación arqueológica desarrollada en la isla Grossa ha permitido identificar y catalogar 44 elementos de interés patrimonial, entre ellos fragmentos de cerámica de los siglos VII y VI antes de Cristo, estructuras relacionadas con el aprovechamiento del agua y restos vinculados a distintas etapas de ocupación y actividad humana.
Los trabajos han sido impulsados por el Servicio de Arqueología de la Diputación de Castellón, en colaboración con la Generalitat Valenciana, investigadores de las universidades de Barcelona y Jaume I y la empresa especializada Estrats, Treballs d’Arqueologia.
Los resultados ofrecen nuevas pistas sobre la utilización del archipiélago durante la protohistoria, la Edad Media y periodos más recientes.
La investigación también ha permitido revisar un enterramiento medieval descubierto en 1990, cuyos restos humanos han sido estudiados mediante análisis antropológicos, datación por carbono 14 y técnicas genéticas.
Cerámicas de hace aproximadamente 2.700 años
Uno de los descubrimientos más relevantes de la campaña corresponde a varios fragmentos cerámicos atribuidos al Hierro Antiguo.
Los materiales se sitúan cronológicamente entre los siglos VII y VI antes de Cristo.
Esto significa que podrían tener entre 2.600 y 2.800 años de antigüedad, aproximadamente.
Los fragmentos fueron localizados en el extremo nordeste del promontorio sur de la isla Grossa, junto a una senda con escalones tallados en la roca.
Actualmente se encuentran en estudio en los laboratorios del Servicio de Arqueología de la Diputación de Castellón.
Su importancia radica en que aportan nuevas evidencias materiales sobre la presencia humana en las Columbretes durante la protohistoria.
Sin embargo, el hallazgo de cerámica no demuestra por sí solo que existiera un asentamiento permanente en aquella época.
Los materiales podrían estar relacionados con diferentes formas de utilización del archipiélago, una cuestión que deberá determinar la investigación arqueológica.
¿Quiénes llegaron a las Columbretes antes de los romanos?
La cronología de los fragmentos cerámicos sitúa los materiales en un periodo anterior a la conquista romana de la península ibérica.
Durante aquellos siglos, las comunidades mediterráneas mantenían contactos marítimos y desarrollaban actividades comerciales y de navegación.
Las Columbretes, por su posición en el Mediterráneo occidental, pudieron formar parte del paisaje conocido por navegantes de distintas épocas.
No obstante, la documentación facilitada por la Generalitat no identifica a los autores de las cerámicas ni atribuye los hallazgos a una cultura concreta.
Por tanto, sería prematuro afirmar que los restos pertenecen a fenicios, griegos o poblaciones ibéricas sin disponer de los resultados de su estudio.
El interés científico reside precisamente en determinar qué tipo de presencia humana reflejan estos materiales.
Un enterramiento medieval descubierto en 1990
La campaña también ha permitido georreferenciar y revisar el lugar donde se excavó un enterramiento medieval en 1990.
Los restos humanos han sido objeto de diferentes estudios científicos.
Los análisis antropológicos indican que pertenecían a un hombre de entre 40 y 50 años.
La datación por carbono 14 sitúa el enterramiento entre los años 1041 y 1211 de nuestra era.
Esto significa que la persona fue enterrada en las Columbretes durante la Edad Media, varios siglos antes de la construcción del faro moderno.
El estudio constituye una fuente de información sobre la utilización del archipiélago en un periodo del que todavía existen numerosas incógnitas.
El ADN revela conexiones con el Mediterráneo central y oriental
Uno de los aspectos más interesantes del análisis del enterramiento corresponde a los resultados genéticos.
Según la Generalitat, los estudios de ADN han identificado afinidades con poblaciones del Mediterráneo central y oriental.
Los investigadores también señalan posibles vínculos del individuo con actividades marítimas.
Estos resultados pueden aportar información sobre la movilidad humana y las conexiones mediterráneas durante la Edad Media.
Sin embargo, las afinidades genéticas no permiten establecer automáticamente la nacionalidad, el lugar exacto de nacimiento o la identidad del individuo.
Tampoco permiten reconstruir por sí solas las circunstancias de su muerte.
La investigación abre nuevas preguntas sobre quién era aquel hombre, qué relación mantenía con las islas y por qué fue enterrado allí.
¿Un marinero, un pescador o un habitante temporal?
La posibilidad de que el individuo estuviera relacionado con actividades marítimas resulta especialmente interesante por las características del archipiélago.
Las Columbretes se encuentran aisladas de la costa y su utilización histórica ha estado condicionada por la navegación y el acceso al agua.
La información oficial apunta a posibles vínculos con el medio marino, pero no identifica una profesión concreta.
Por tanto, no puede afirmarse que se tratara de un pescador, un comerciante o un marinero sin pruebas adicionales.
La investigación publicada permitirá profundizar en estas hipótesis.
Los resultados han sido recogidos en el número 42 de la revista científica Quaderns de Prehistòria i Arqueologia de Castelló.
Canales excavados en la roca y sistemas para recoger agua
La investigación no se ha limitado a los restos cerámicos y al enterramiento.
Los arqueólogos también han documentado estructuras relacionadas con el aprovechamiento del agua de lluvia.
Entre ellas figuran canales excavados en la roca, balsas de decantación y aljibes.
Estas instalaciones resultan especialmente significativas en un archipiélago donde la disponibilidad de agua dulce ha condicionado históricamente la presencia humana.
Los sistemas de recogida y almacenamiento permitían aprovechar las precipitaciones y disponer de reservas para diferentes necesidades.
La documentación de estas estructuras ayuda a comprender cómo se organizaban las actividades humanas en un entorno insular con recursos limitados.
Construcciones de piedra seca y antiguos usos agrícolas
Los trabajos también han identificado construcciones de piedra seca, cerramientos y estructuras vinculadas a actividades ganaderas y agrícolas.
Estos elementos permiten reconstruir parcialmente las transformaciones realizadas por las personas que utilizaron las islas.
Las estructuras muestran que la presencia humana dejó huellas materiales más allá de los edificios actualmente visibles.
La investigación deberá determinar la cronología y función concreta de cada elemento.
La historia de los fareros también deja vestigios
El patrimonio documentado incluye restos relacionados con la actividad del faro y con los antiguos trabajadores que vivieron en las islas.
Entre los elementos identificados figuran estructuras vinculadas a la actividad de los fareros, restos de un antiguo vertedero, baldosas hidráulicas reutilizadas en cubiertas de aljibes y escaleras históricas de acceso.
También se han localizado elementos relacionados con los puntos de amarre utilizados por pescadores.
Estos vestigios permiten estudiar aspectos de la vida cotidiana y de las actividades desarrolladas en el archipiélago.
La reutilización de materiales constituye además una fuente de información sobre las soluciones constructivas empleadas en diferentes momentos.
Dos conjuntos de grabados rupestres próximos al faro
La campaña ha documentado también dos elementos de grabados rupestres en las proximidades del faro.
Están formados por cazoletas y surcos de conexión.
Las cazoletas son pequeñas cavidades realizadas sobre superficies rocosas que aparecen en diferentes contextos arqueológicos.
Los surcos pueden conectar varias de estas depresiones.
Sin embargo, su interpretación requiere estudiar el contexto, la técnica de ejecución y la cronología.
La información oficial no atribuye una fecha concreta a estos grabados ni establece su función.
Por ello, no sería correcto presentarlos como manifestaciones religiosas o rituales sin pruebas.
Drones, LiDAR y modelos tridimensionales para estudiar la isla
La campaña ha utilizado tecnologías digitales para documentar el patrimonio arqueológico.
Las dificultades de acceso a determinados puntos y la presencia de vegetación han hecho necesario combinar las prospecciones terrestres con herramientas de análisis del terreno.
Entre ellas destaca el uso de drones equipados con sensores LiDAR.
Esta tecnología permite obtener información tridimensional de las superficies y facilita la identificación de determinadas estructuras del terreno.
Los datos fueron proporcionados con la colaboración de la Conselleria y la empresa Tragsa.
Treinta modelos tridimensionales y más de 9.000 archivos
El trabajo ha permitido elaborar 30 modelos fotogramétricos tridimensionales de alta resolución.
Además, se han generado más de 9.000 archivos gráficos y fotográficos.
El conjunto constituye un archivo digital de aproximadamente 453 gigabytes.
Esta documentación permitirá conservar un registro detallado de los elementos estudiados y facilitar futuras investigaciones.
Los modelos tridimensionales también ofrecen posibilidades para comparar estructuras, analizar su conservación y estudiar zonas de difícil acceso.
Investigar sin perjudicar la reserva natural
Las Columbretes constituyen un espacio natural protegido.
Por ello, las actuaciones arqueológicas deben compatibilizarse con las necesidades de conservación ambiental.
La Dirección General de Medio Natural y Animal y el equipo de la Reserva Natural de las Islas Columbretes han colaborado en la logística y el acceso durante los trabajos.
Todas las actuaciones han contado con la autorización de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Conselleria de Cultura.
La coordinación entre instituciones ha permitido desarrollar la investigación respetando las condiciones de protección del archipiélago.
Una historia humana todavía por reconstruir
Los 44 elementos documentados muestran que las Columbretes conservan vestigios de diferentes periodos históricos.
Los fragmentos cerámicos del Hierro Antiguo aportan evidencias sobre la presencia humana durante la protohistoria.
El enterramiento medieval abre preguntas sobre las conexiones marítimas del archipiélago.
Los sistemas hidráulicos, las construcciones de piedra y los restos vinculados al faro permiten estudiar etapas posteriores.
Sin embargo, todavía quedan cuestiones fundamentales por resolver, especialmente sobre la cronología de las estructuras y las características de las ocupaciones humanas.
Las Columbretes, mucho más que un espacio natural
El archipiélago es conocido por su valor ecológico y paisajístico, pero la nueva campaña demuestra que también conserva un patrimonio arqueológico de gran interés.
La combinación de investigación histórica, estudios genéticos y documentación digital permitirá profundizar en su pasado.
La colaboración entre la Generalitat, la Diputación de Castellón y las universidades participantes constituye un paso importante para ampliar ese conocimiento.
La primera campaña arqueológica en la isla Grossa ha permitido documentar 44 elementos patrimoniales, localizar cerámicas de los siglos VII y VI antes de Cristo y estudiar un enterramiento medieval de un hombre de entre 40 y 50 años. Los resultados abren nuevas vías para reconstruir la presencia humana en las Columbretes a lo largo de casi tres milenios.
