Miles de personas acompañan a los niños de la calle San Vicente en una celebración que mantiene viva una tradición iniciada hace más de 400 años
Valencia vivió este lunes una de esas escenas que conectan directamente con su historia más profunda. Las Fiestas de los Niños de la Calle de San Vicente volvieron a llenar el centro de la ciudad de pólvora, tradición, música y devoción popular en una jornada que reunió a cientos de participantes y miles de espectadores.
La celebración, considerada una de las festividades infantiles más antiguas de Europa, culminó con una espectacular traca valenciana de casi un kilómetro de longitud que recorrió buena parte de la calle San Vicente entre el estruendo de la pólvora y los aplausos del público.
Gigantes, cabezudos y niños vestidos de valencianos
La jornada comenzó con la tradicional Misa Mayor en la iglesia de San Agustín y continuó con una multitudinaria procesión que recorrió el corazón de Valencia.






















































Gigantes y cabezudos, acompañados por el sonido del tabal i dolçaina, encabezaron una colorida comitiva formada por decenas de niños ataviados con indumentaria tradicional valenciana. Los pequeños clavarios presidieron el cortejo acompañados por sus familias y por numerosos vecinos que cada año regresan para mantener viva esta celebración centenaria.
Entre los asistentes también destacó la presencia de la Fallera Mayor de Valencia y su Corte de Honor, que quisieron acompañar una de las citas más emblemáticas del calendario vicentino.
El momento más esperado: la entronización de Sant Vicent Ferrer
El recorrido concluyó en la plaza de la Calle del Abad, donde la imagen de Sant Vicent Ferrer fue colocada solemnemente en su histórico altar exterior.
El acto, acompañado por los acordes del Himno de la Comunitat Valenciana, marcó uno de los momentos más emotivos de toda la celebración y dio inicio oficialmente a los días grandes de las fiestas.
Una traca que hizo temblar la calle San Vicente
Tras la ceremonia religiosa llegó la explosión de júbilo más esperada.
Una gigantesca traca valenciana recorrió casi un kilómetro de la calle San Vicente, desde las inmediaciones de San Agustín hasta la plaza del Abad. El estruendo de la pólvora, la humareda blanca y el entusiasmo del público transformaron durante varios minutos el centro de Valencia en un auténtico espectáculo popular.
Más de cuatro siglos de historia
La Festa dels Chiquets de Sant Vicent hunde sus raíces en el año 1625 y constituye una de las tradiciones más singulares de la ciudad. Desde entonces, generaciones de valencianos han mantenido vivo un festejo donde los niños son los auténticos protagonistas.
La representación de los tradicionales «miracles», las procesiones, los actos religiosos y el protagonismo infantil convierten esta celebración en una de las expresiones más auténticas del patrimonio cultural valenciano.
Más de cuatro siglos después de su nacimiento, la fiesta sigue demostrando que conserva intacta su capacidad para emocionar y reunir a la ciudad alrededor de sus raíces.
