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Carpesa, la pedanía valenciana donde nació el primer techado de plástico para celebrar las Fallas

10 marzo, 2026
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Las Fallas son una fiesta en constante evolución. A lo largo de su historia han ido incorporando nuevas soluciones para adaptarse a la vida moderna sin perder su esencia. Una de esas innovaciones, hoy habitual en muchas comisiones falleras, tiene su origen en una pequeña pedanía de la ciudad de Valencia: Carpesa.

“En Carpesa se recuerda que una de las primeras calles falleras cubiertas con techado de plástico se instaló aquí, una solución que después se popularizaría en muchas comisiones.”

Una pedanía con historia fallera

Carpesa forma parte de los llamados Pobles del Nord, un conjunto de pueblos históricos integrados administrativamente en la ciudad de Valencia. Situada en plena huerta valenciana, esta pedanía conserva todavía un fuerte carácter tradicional, con calles tranquilas, casas bajas y una vida comunitaria muy vinculada a las fiestas populares.

Las Fallas también forman parte de esa identidad. Como ocurre en muchos pueblos de la huerta, las comisiones falleras de Carpesa han tenido que adaptarse durante décadas a las condiciones de la calle, el clima y el espacio disponible para organizar sus celebraciones.

El nacimiento de una idea práctica

Fue precisamente en este contexto donde surgió una idea que terminaría extendiéndose por muchas otras comisiones falleras: instalar un techado de plástico sobre la calle durante las fiestas.

Este sistema permitía cubrir el espacio donde se celebraban los actos falleros —comidas, bailes, verbenas o reuniones del casal— protegiéndolos de la lluvia, el frío o el viento. La solución era sencilla: una estructura ligera con lonas o plásticos que transformaba la calle en un espacio cubierto y utilizable durante todos los días de fiesta.

Con el paso del tiempo, lo que empezó como una iniciativa práctica en Carpesa se convirtió en una fórmula replicada por numerosas comisiones falleras en Valencia y su área metropolitana.

Una solución que cambió la vida fallera

La instalación de techados temporales tuvo un impacto importante en la organización de las Fallas. Gracias a estas estructuras, las comisiones podían mantener su actividad incluso con mal tiempo y ampliar el número de actos sociales durante la semana fallera.

Además, estos espacios cubiertos permitieron crear auténticos “casales de calle”, lugares de encuentro donde vecinos, falleros y visitantes comparten comidas, música y convivencia durante las fiestas.

Hoy en día, las estructuras son más sofisticadas, con carpas profesionales, iluminación y sistemas de seguridad, pero la idea original sigue siendo la misma: convertir la calle en el corazón de la fiesta fallera.

Carpesa, pequeña pero pionera

Aunque es una de las pedanías más tranquilas del término municipal de Valencia, Carpesa ha dejado su huella en la evolución de las Fallas con esta innovación.

La historia del primer techado de plástico es un ejemplo de cómo muchas tradiciones falleras no nacen de grandes decisiones institucionales, sino de la creatividad y la iniciativa de los propios vecinos que buscan mejorar su fiesta.

Hoy, cuando miles de falleros se reúnen bajo carpas y estructuras durante la semana grande de marzo, pocos recuerdan que una de esas ideas comenzó en un pequeño pueblo de la huerta valenciana llamado Carpesa.

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