El MARQ expone por primera vez restos de canibalismo ritual y enterramientos de la Cova del Randero
La nueva exposición del Museo Arqueológico de Alicante reúne piezas y restos humanos hallados en la Cova del Randero que documentan prácticas funerarias y rituales inéditos del Neolítico en el Levante peninsular.
Una exposición clave para comprender el Neolítico en el Levante
El Museo Arqueológico de Alicante ha inaugurado una muestra que presenta por primera vez al público los resultados de más de una década de investigaciones arqueológicas en la Cova del Randero, situada en el término municipal de Pedreguer. La exposición, titulada Rituales de pastores, permanecerá abierta durante los próximos meses y ofrece una visión detallada de las formas de vida, los rituales funerarios y las creencias de las comunidades neolíticas que habitaron la zona.
Las excavaciones, desarrolladas entre los años 2007 y 2021, han permitido documentar el primer caso conocido de canibalismo ritual en el Levante peninsular dentro de un contexto claramente funerario, un hallazgo de gran relevancia para la arqueología europea.
Objetos singulares y restos humanos
La muestra reúne un conjunto de piezas arqueológicas de enorme valor científico, entre las que destacan puntas de flecha de sílex, vasijas cerámicas, elementos de adorno personal y un cráneo humano conservado como reliquia. También se exhiben restos óseos pertenecientes a dos menores, uno de unos siete u ocho años y otro recién nacido, cuyos huesos presentan marcas de corte, fracturas intencionadas y señales de mordeduras humanas.
El análisis de estos restos ha permitido a los investigadores interpretar estas prácticas como un ritual funerario ligado al duelo, en el que el tratamiento del cuerpo tras la muerte tendría un componente simbólico y afectivo, más que violento.
Dos grandes fases de ocupación de la cueva
Los estudios distinguen dos etapas principales en el uso de la Cova del Randero. Durante el Neolítico Medio, entre el 4500 y el 4000 antes de Cristo, la cueva fue utilizada como refugio temporal por pequeños grupos de pastores. Los espacios se adaptaron para proteger al ganado, separando las áreas destinadas a los animales adultos, las hembras preñadas y los recién nacidos, lo que aseguraba la producción de leche y la continuidad del rebaño.
En la zona más profunda de la cueva se localizó un gran recipiente cerámico empleado para cocinar, mantener el fuego, iluminar el interior y perfumar el ambiente mediante la quema de plantas aromáticas.
La cueva como espacio funerario
La segunda fase corresponde al Neolítico Final y al Calcolítico, entre el 3500 y el 2700 antes de Cristo, cuando el enclave pasó a utilizarse como lugar de enterramiento. Uno de los hallazgos más destacados es el cráneo completo de un varón adulto, hallado de forma aislada y protegido por piedras en la galería más interna de la cueva.
Este cráneo, datado alrededor del año 3400 antes de Cristo, es anterior al resto de enterramientos documentados y su disposición sugiere un tratamiento ritual diferenciado. El cierre natural de algunas zonas de la cueva permitió además una conservación excepcional de ajuares funerarios, con cuentas de collar, colgantes, herramientas de piedra y hasta diecisiete puntas de flecha de sílex.
Un yacimiento de referencia en la arqueología peninsular
Gracias a estos hallazgos, la Cova del Randero se ha consolidado como uno de los yacimientos más importantes del este de la península ibérica para el estudio del Neolítico. La exposición permite al visitante acercarse a una sociedad que ya practicaba la agricultura, el pastoreo y complejos rituales simbólicos, aportando una visión más humana y profunda de la Prehistoria.
Redaccion · Valencia Noticias
Etiquetas: arqueología, Neolítico, MARQ, Alicante, patrimonio histórico