La ciudad da el primer paso visible hacia las Falles 2026. Este lunes, a primera hora, Valencia ha amanecido con los primeros postes de las vallas que delimitarán el recinto de las mascletaes en la Plaza del Ayuntamiento de València. Es la señal inequívoca de que la pólvora vuelve a tomar el corazón de la ciudad.
Este año, el calendario se adelanta: la Crida se celebrará el 22 de febrero, y con ella llegará también la primera mascletà, fuera todavía del ciclo oficial que arrancará el 1 de marzo, pero ya con todo el simbolismo de inicio de las fiestas.
Un montaje que marca el pulso fallero



Los trabajos han comenzado con la colocación de los pilares verticales que sostendrán el perímetro de seguridad. En los próximos días se instalarán las vallas completas que protegerán el espacio de disparo, preparando la plaza para convertirse, un año más, en el epicentro sonoro de las Falles.
Este despliegue es el primer gran elemento del paisaje urbano fallero. A él se sumarán en breve la iluminación especial, los puestos ambulantes y el trasiego constante de vecinos y visitantes que anuncian que València entra definitivamente en modo Fallas.
La Crida abre el fuego
El último domingo de febrero será especial. Aunque no forma parte del calendario pirotécnico oficial, la mascletà del día de la Crida simboliza el arranque emocional de la fiesta. Es el primer estallido que despierta a la ciudad y confirma que marzo ya se escucha antes de llegar.
Una plaza pensada para resistir la pólvora
Todo este ritual se desarrolla mientras el Ayuntamiento avanza en la reforma de la Plaza del Ayuntamiento, un proyecto que, según ha explicado la alcaldesa María José Catalá, contempla una gran elipse de más de 2.000 metros cuadrados en la zona de disparos.
El nuevo diseño incorpora materiales más resistentes al calor y al impacto del fuego, inspirados en los cohetes voladores, con el objetivo de preservar mejor el pavimento frente a la intensidad de las mascletaes sin perder su carácter emblemático.
El aviso de que todo empieza
Las vallas no son solo un elemento de seguridad. Son un aviso. Un mensaje silencioso pero contundente: las Fallas ya están aquí. València se prepara para volver a latir al ritmo de la pólvora, el estruendo y la emoción compartida en su plaza más simbólica.