Melchor, Gaspar y Baltasar ganan al temporal y llenan Valencia de magia
La Cabalgata de Reyes 2026 se celebra con normalidad en el Cap i Casal pese al frío y la amenaza de lluvia, con más de 1.400 participantes y miles de niños abarrotando el recorrido.
Los Reyes Magos volvieron a demostrar que, al menos una tarde al año, son prácticamente todopoderosos. Mientras numerosos municipios del área metropolitana suspendían o modificaban sus cabalgatas por el temporal Francis, Valencia logró celebrar la suya sin incidencias. La lluvia se detuvo casi de forma milagrosa justo cuando arrancó el desfile, permitiendo que la magia se adueñara de las calles del centro.
Cerca de 1.400 participantes dieron forma a una cabalgata que repartió más de cuatro toneladas de caramelos sin gluten y alrededor de 3.000 peluches, en una tarde que miles de niños y familias vivieron con ilusión pese al intenso frío.






















































Un recorrido abarrotado desde primera hora
Desde las 16:30 horas, mucho antes del inicio oficial, el recorrido habitual —puente de las Flores, Navarro Reverter, Porta de la Mar, Glorieta, Paz, San Vicente y plaza del Ayuntamiento— ya estaba repleto de público. Las 2.500 sillas habilitadas por el Ayuntamiento, con un precio de cuatro euros, se ocuparon por completo.
Algunos asistentes aguardaron durante horas para asegurarse un buen sitio, protegiéndose del frío y de las primeras gotas bajo plásticos improvisados. La espera mereció la pena: a las 17:30 horas, la cabalgata arrancó puntualmente y la lluvia desapareció.
Más patrocinadores y menos relato, pero los mismos protagonistas
La estructura del desfile cambió respecto a años anteriores. En esta edición, las empresas patrocinadoras y colaboradoras abrieron la marcha, relegando a un segundo plano el relato artístico inicial. Sin embargo, poco importó: como cada año, el verdadero centro de atención fueron los caramelos y la presencia de Sus Majestades.
A lo largo del recorrido, asociaciones, entidades deportivas y elementos emblemáticos como la Estrella y el Buzón Real acompañaron a las carrozas. Entre las novedades destacó Selene, la Diosa de la Ilusión, una figura de cinco metros de altura creada expresamente para esta cabalgata.
Carrozas, boatos y un desfile de más de dos horas
Los boatos de Melchor, Gaspar y Baltasar mantuvieron la estructura clásica: ofrenda, pajes, números artísticos y, finalmente, la carroza de cada rey. Melchor lució el verde, Gaspar el azul y Baltasar el rojo, acompañados por acróbatas, bailarines y espectáculos circenses.
En total, más de 1.300 participantes —entre artistas, pajes, animales articulados y personajes históricos— protagonizaron un desfile que se prolongó durante unas dos horas y media, hasta la llegada de los Reyes al Ayuntamiento.
Discursos cargados de emoción y mensajes de convivencia
La tradicional adoración al Niño Jesús volvió a celebrarse frente al Ayuntamiento, con una tarima elevada y un espectáculo pirotécnico final. Desde el balcón, Melchor destacó la luz del Mediterráneo y los valores de convivencia de la infancia valenciana.
Gaspar centró su mensaje en la paz, la esperanza y el futuro, mientras que Baltasar apeló a la bondad, el esfuerzo y el cuidado de las personas queridas. Los tres combinaron valenciano y castellano en unos parlamentos que arrancaron aplausos y emoción.
La magia pudo con el frío… y con el temporal
Pese al frío intenso, no se registraron incidentes destacables. Paraguas del revés para atrapar más caramelos, manos estiradas bajo las vallas y gritos agudos de “caramelos” formaron parte del paisaje habitual de una tarde única.
Valencia volvió a cerrar el día 5 de enero envuelta en ilusión. La lluvia respetó el desfile y miles de niños regresaron a casa convencidos de que, una vez más, la magia había conquistado la ciudad.
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