El escritor y periodista valenciano Màxim Huerta ha regresado a casa para presentar su nuevo libro, Mamá está dormida, una novela cargada de emoción, memoria y ternura. La primera firma tuvo lugar, como no podía ser de otra forma, en su propia librería de Buñol, donde desde primera hora de la mañana se congregaron lectores llegados de distintos puntos de la comarca.
Huerta se mostró visiblemente emocionado por el recibimiento en su pueblo natal. “Firmar un libro que has creado a solas y encontrarte de repente con tus lectores es como abrir una granada de felicidad”, confesó, agradecido por el cariño recibido.
Una frase que lo cambió todo
La chispa que dio origen a la novela nació de una pregunta tan sencilla como devastadora. Su madre, que padece demencia, le preguntó un día: “¿Dónde está tu hermano?”. Huerta es hijo único, pero aquella frase abrió una grieta llena de posibilidades narrativas.
“Si hubiera tenido un hermano, ¿dónde estaría? ¿Por qué no aparece?”, reflexiona el autor. Ese misterio íntimo es el hilo conductor de una historia que avanza entre la imaginación, el recuerdo y la necesidad de comprender el pasado.
Un viaje exterior y otro interior
Mamá está dormida narra el recorrido en autocaravana de una madre, su hijo y una perra anciana hacia el norte de España. Un trayecto físico que se convierte también en un viaje emocional y retrospectivo, donde aflora la memoria familiar y la huella de la Sección Femenina, institución clave del pasado reciente que atraviesa la novela como un eco persistente.
Huerta insiste en que no se trata de un libro autobiográfico en sentido estricto. “Lo personal son las emociones”, explica. “La historia es la de muchas madres que han cuidado siempre y que, de repente, necesitan ser cuidadas”.
Un homenaje a todas las madres
El autor reconoce que la novela es, en el fondo, un tributo. “Es un homenaje a mi madre y a todas las madres, a esa fuerza silenciosa que sostiene a las familias”, subraya. Lejos de recrearse en el dolor, el libro busca comprender, reconciliarse con el pasado y mirar la fragilidad desde la ternura.
Con Mamá está dormida, Màxim Huerta firma una obra serena y profunda que conecta con experiencias universales: el paso del tiempo, la memoria que se diluye y el amor incondicional. Un regreso literario a casa que, en Buñol, se vivió como una celebración compartida.