La Muixeranga de la Marina Alta ha decidido dar un paso más en seguridad e innovación: los niños y niñas que coronan las torres humanas llevarán protectores bucales personalizados para reducir el riesgo de lesiones dentales y maxilofaciales.
El objetivo es claro: seguir creciendo en altura sin comprometer la integridad física de los más pequeños.
Más altura, más riesgo… y más protección
Hasta ahora, los elementos básicos de seguridad eran el casco, la faixa y la indumentaria tradicional. Sin embargo, al plantearse la construcción de figuras de cinco y seis alturas, el nivel de riesgo aumenta y se ha optado por incorporar una medida habitual en el deporte profesional.
Según explica el fundador de la muixeranga, Saül Ortolà, estas férulas están destinadas:
“Solo a la chiquillería que sube a las figuras más altas y a los alzadores. El niño, al llevarlo en la boca, está más concentrado y también más protegido”.
Inspiración en los Castellers de Vilafranca
La iniciativa se basa en la experiencia de los Castellers de Vilafranca, pioneros en el uso de protectores bucales dentro del mundo de las torres humanas.
La maestra de la muixeranga, Raquel Jurado, explica el proceso:
“Cuando nos propusimos hacer figuras de seis, buscamos más protección. Hablamos con los odontólogos de los Castellers de Vilafranca y después encontramos aquí a un profesional que nos lo pudiera hacer”.
Prótesis hechas a medida
El encargado de diseñar los protectores es el dentista Vicent Fornés, quien utiliza moldes digitales en tres dimensiones para crear férulas personalizadas para cada niño.
“Al principio cuesta acostumbrarse a llevar algo en la boca, pero cuando te adaptas, si no lo llevas ya no te sientes seguro ahí arriba”, explica.
Estas prótesis buscan amortiguar impactos y prevenir:
- Roturas dentales.
- Golpes en la mandíbula.
- Lesiones maxilofaciales.
Tradición que evoluciona
La decisión convierte a la Muixeranga de la Marina Alta en una de las primeras agrupaciones valencianas en aplicar esta medida de forma sistemática, demostrando que tradición e innovación no están reñidas.
El mensaje es claro: se puede seguir haciendo historia, pero con la seguridad como prioridad absoluta, especialmente cuando los protagonistas son niños que desafían la gravedad para mantener viva una de las expresiones culturales más espectaculares del territorio valenciano.