Los dos pasillos de la Sala Iturbi del Palau de la Música de Valencia volvieron a convertirse este viernes en escenario protagonista para uno de los momentos más esperados y emocionantes de la Exaltación: la imposición de bandas a la Corte de Honor de la Fallera Mayor de València.














































































Una escena cargada de simbolismo que marca, para muchas falleras, el punto culminante de toda una vida vinculada a la fiesta.
El ritual que marca un antes y un después
Como marca la tradición, y al ritmo de la Suite Corte de Honor, interpretada por la Banda Sinfónica Municipal de Valencia, las doce componentes de la Corte de Honor fueron avanzando por los pasillos centrales de la sala tras ser nombradas, una a una, por la voz de Sergi Olcina.
Cada nombre pronunciado abría paso a un instante único, vivido con emoción contenida, nervios y orgullo, ante la mirada atenta de familiares, representantes falleros y público asistente.
La imposición de la banda y la joia
Sobre el escenario, aguardaba el presidente de Junta Central Fallera, Santiago Ballester, encargado de realizar la imposición de la banda y la joia, los símbolos que acreditan oficialmente a las integrantes de la Corte de Honor como máximas representantes del mundo fallero durante el ejercicio 2026.
Un gesto solemne que resume años de esfuerzo, dedicación y amor por las Fallas.
Doce nombres que ya son historia fallera
Las nuevas integrantes de la Corte de Honor de la Fallera Mayor de València son:
- Mar Vivanco
- Marta Salvador
- Marta Capella
- Zoe Molino
- Virginia Pulido
- Laura Llobell
- Anabel Calero
- Daniela Roig
- Ani Torregrosa
- Paula Marí
- Paula Castell
- Vega Archer
Desde este momento, las doce pasan a formar parte de la historia viva de las Fallas, compartiendo un reinado que quedará para siempre en su memoria personal y colectiva.
Aplausos, emoción y complicidad
Tras recibir sus bandas, las integrantes de la Corte de Honor fueron acogidas por innumerables muestras de cariño. Aplausos prolongados, miradas cómplices y gestos de emoción se sucedieron en una sala que entendía perfectamente la magnitud del momento.
Ya sentadas en sus tronos, todas las miradas se dirigieron entonces al fondo de la Sala Iturbi, a la espera de la entrada de Carmen Prades, con la que se completaría definitivamente el escenario y daría paso al instante central de la Exaltación.
Una noche en la que la tradición volvió a cumplirse… y en la que doce jóvenes falleras escribieron su nombre en la historia de València.