La bendición de animales en honor a San Antonio Abad dejó este año en la calle Sagunto de Valencia una de esas anécdotas que humanizan los actos solemnes y arrancan sonrisas entre el público asistente.
El momento llegó justo al inicio del festejo, cuando se realizó el tradicional suelto de palomas, un gesto simbólico que marca el comienzo oficial de la bendición.
El instante más incómodo del acto
La encargada de participar en ese momento fue Marta Mercader, que, visiblemente nerviosa, no pudo ocultar que la situación no le resultaba del todo cómoda.
Al parecer, la joven Fallera Mayor Infantil les tiene un poco de miedo a las palomas, algo que se hizo evidente cuando le entregaron las aves para soltarlas. El gesto, lejos de resultarle gracioso, le generó un instante de auténtica tensión que no pasó desapercibido para quienes seguían el acto desde la tribuna y a pie de calle.
Nervios, gestos y una reacción muy comentada




Con las palomas en las manos, Marta Mercader mostró una mezcla de nerviosismo y respeto, intentando cumplir con el protocolo mientras buscaba soltarlas lo antes posible. Sus gestos, espontáneos y naturales, provocaron las sonrisas del público, que reaccionó con aplausos y comentarios cómplices al ver cómo la Fallera Mayor Infantil superaba el momento.
Finalmente, las palomas alzaron el vuelo y el acto pudo continuar con normalidad, dando paso a la tradicional bendición de animales.
Un detalle que acerca la fiesta a la gente
Lejos de empañar el inicio de la celebración, la escena se convirtió en una anécdota entrañable, de esas que se recuerdan con cariño y que demuestran que, incluso en los actos más solemnes, hay espacio para la naturalidad y la emoción.
La bendición de animales de San Antonio Abad volvió así a demostrar que, además de tradición, historia y devoción, la fiesta también está hecha de pequeños momentos humanos que conectan al público con quienes la protagonizan.