Durante décadas fue sinónimo de carcajada popular, de taquilla masiva y de un tipo de comedia que marcó a varias generaciones. Pero el adiós cinematográfico de Fernando Esteso no tuvo nada que ver con ese universo. Su última aparición en la gran pantalla fue silenciosa, contenida y profundamente humana.
Ocurrió en Loli Tormenta, una película estrenada en 2023 que, sin pretenderlo, acabó convirtiéndose en su despedida definitiva del cine.

Un encuentro inesperado con el cine más sensible
La cinta fue dirigida por Agustí Villaronga, uno de los cineastas más personales del panorama español, alejado por completo del tono que había definido la carrera de Esteso. Precisamente por eso, la elección sorprendió a muchos.
Villaronga vio en el actor algo más que un icono de la comedia: vio a un intérprete capaz de transmitir fragilidad, memoria y paso del tiempo con un solo gesto. El papel del Tío Ramón, breve pero esencial, estaba pensado para él desde el inicio.
Una historia sobre la memoria y el cuidado
En Loli Tormenta, Susi Sánchez encarna a Lola, una abuela que cría a sus nietos en la periferia de Barcelona y que empieza a mostrar los primeros signos de una enfermedad degenerativa. Ante el temor de ser separados, los niños deciden ocultar la situación y cuidar de ella en secreto.
En ese universo doméstico, lleno de ternura y pequeños gestos, aparece el personaje de Esteso. No busca la risa fácil. No hay chistes ni excesos. Hay silencios, miradas y una vulnerabilidad que conecta con la historia de forma natural.
Un rodaje marcado por la fragilidad real
Poco antes de comenzar el rodaje, Fernando Esteso sufrió una lesión que condicionó su participación. Lejos de apartarlo, el director decidió adaptarse a él. El actor apareció en pantalla apoyado en un bastón, un elemento que terminó integrándose en el personaje y que acabaría siendo casi simbólico.
Ese bastón, regalado al finalizar la filmación, se convirtió en un recuerdo físico de una despedida sin solemnidad, pero llena de significado.
Un final coherente, lejos del ruido
El fallecimiento de Fernando Esteso a los 80 años cierra una trayectoria irrepetible en el cine español. Pero resulta significativo que su última película no fuese una comedia desbordada, sino una obra pequeña, delicada y profundamente humana.
Loli Tormenta no solo fue el último trabajo de Esteso. Fue también una demostración de que, incluso al final de una carrera marcada por el exceso y la popularidad, todavía era capaz de sorprender, emocionar y reinventarse.
Una despedida tranquila. Y, quizá por eso, la más cinematográfica de todas.