El Edificio Roca, el rascacielos racionalista que cambió la calle San Vicente
Construido en los años treinta, el Edificio Roca se convirtió en una de las piezas clave de la modernización urbana del centro de Valencia.
En pleno corazón de Valencia, a escasos metros de la plaza del Ayuntamiento, se alza el Edificio Roca, una de las construcciones más representativas de la arquitectura urbana de los años treinta. Su presencia marcó un punto de inflexión en la forma de edificar en la ciudad y en la manera de entender la vivienda colectiva en altura.
Un edificio nacido de la gran reforma urbana




El Edificio Roca se levanta sobre una antigua manzana con forma de U, integrada parcialmente en el ambicioso Plan de Reforma Interior aprobado en 1928. Este plan pretendía modernizar el centro histórico, abrir nuevas perspectivas urbanas y dotar a la ciudad de edificios más acordes con los nuevos tiempos.
El solar, de geometría rectangular, recae a tres calles y al interior compacto de la manzana, una condición que influyó decisivamente en la configuración final del edificio y en la asimetría de su fachada.
Volumetría vertical con lectura horizontal
Aunque su imagen transmite una clara sensación de verticalidad, el Edificio Roca está cuidadosamente ordenado mediante una composición horizontal. El conjunto se articula en un basamento comercial de dos alturas, sobre el que se eleva un cuerpo central de seis plantas residenciales idénticas.
El remate superior está formado por un ático y una pequeña torre, elemento que refuerza su silueta urbana y lo convierte en un punto reconocible dentro del paisaje del centro de Valencia.
Viviendas pensadas para la luz y la ventilación
Cada planta alberga dos tipologías de vivienda. Una de ellas se abre a las calles San Vicente y Rumbau, mientras que la otra se organizaba originalmente hacia San Vicente y la desaparecida calle Mesón de Teruel, además de contar con patios interiores que garantizaban iluminación y ventilación natural.
Esta organización interior respondía a una concepción moderna de la vivienda urbana, pensada para ofrecer mayor confort y mejores condiciones de habitabilidad.
Una fachada expresionista y dinámica
La fachada del Edificio Roca es claramente asimétrica, resultado directo de la irregularidad del solar. Destacan los vuelos continuos y cerrados, que acentúan la sensación de torre y generan un juego de sombras y volúmenes muy característico.
Las aristas redondeadas, las ménsulas planas que segmentan el edificio en altura y la contundencia formal del conjunto lo vinculan con las corrientes de la arquitectura expresionista centroeuropea, una influencia poco común en la Valencia de la época.
Un símbolo de la Valencia moderna
El Edificio Roca forma parte de ese grupo de construcciones levantadas en los años treinta que introdujeron el racionalismo y las nuevas corrientes europeas en el centro de la ciudad. Junto a otros inmuebles de la misma época, contribuyó a definir una nueva imagen urbana, más vertical, moderna y funcional.
Hoy, casi un siglo después de su construcción, sigue siendo una de las piezas más singulares del patrimonio arquitectónico valenciano y un testimonio del momento en que Valencia empezó a mirar a Europa en clave de modernidad.
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