Campanar ha sumado en los últimos días un nuevo espacio cultural que ya empieza a convertirse en punto de encuentro del barrio. Se trata de La Librería de Campanar, un proyecto impulsado por Santiago Arnés y Carlos Vaqué, dos médicos que, tras años de ejercicio profesional, decidieron dar un giro radical a sus vidas cansados del desgaste del sistema sanitario.
Lejos de renegar de la medicina, ambos reconocen que el ritmo, la presión y la imposibilidad de atender a los pacientes como les gustaría acabaron pasando factura. «Es duro no poder tratar a las personas como crees que deberían ser tratadas», explica Carlos, que encontró en los libros una vía de escape que terminó convirtiéndose en proyecto vital.
La idea nació tras muchas guardias y muchas horas de conversación. «Siempre buscábamos una manera de desconectar al salir del hospital», cuenta Santiago. «Ahora, en lugar de quedarnos en casa leyendo, hemos decidido montar una librería».
El resultado es un local tranquilo, cuidado y cercano, donde el tiempo parece ir más despacio. Entre estanterías, recomendaciones personales y conversaciones pausadas, La Librería de Campanar apuesta por la vida de barrio y por recuperar el valor del comercio pequeño en un contexto cada vez más complicado para este tipo de negocios.
La acogida vecinal no ha tardado en llegar. Muchos residentes coinciden en que era un espacio necesario: un lugar para entrar, quedarse, charlar y compartir cultura. «No es solo una tienda, es un punto de encuentro», comenta una de las primeras clientas.
Aquí no se recetan medicamentos, pero sí lecturas. Y el diagnóstico, al menos en estos primeros días, parece claro: Campanar gana un refugio cultural donde leer, pensar y, de algún modo, cuidarse. Porque a veces, leer también cura.