A lo largo de más de dos siglos de historia documentada, Valencia solo ha vivido unos pocos años sin Fallas. Lejos de suspensiones arbitrarias o decisiones administrativas puntuales, los motivos fueron extraordinarios y graves: dos conflictos bélicos y una protesta fiscal que llevó a los falleros a no plantar monumentos en la vía pública.
Nada más. Ni crisis económicas, ni cambios políticos, ni transformaciones sociales lograron borrar las Fallas del calendario… salvo en esas contadas ocasiones.
Unas fiestas con raíces profundas
La primera referencia documental de las Fallas se remonta a 1774, aunque no será hasta mediados del siglo XIX cuando existan publicaciones continuadas sobre la fiesta josefina. Desde entonces, las Fallas se consolidaron como una celebración popular, crítica y profundamente arraigada en la sociedad valenciana.
Esa fortaleza explica por qué la suspensión total de la fiesta ha sido una excepción histórica.























1886: el año que las Fallas desaparecieron por una tasa
La primera vez que València se quedó sin fallas plantadas en la calle no fue por una guerra, sino por un conflicto económico y político.
Desde 1851, el Ayuntamiento cobraba un canon por plantar catafalcos en la vía pública. Inicialmente era de 5 pesetas, pero con los años fue aumentando hasta alcanzar las 60 pesetas. El motivo no era solo recaudatorio: a muchos gobernantes no les agradaba el carácter satírico de las fallas, que criticaban abiertamente al poder.
El resultado fue una protesta silenciosa pero contundente: en 1886 ninguna comisión plantó falla en la calle.
Solo se tiene constancia de dos fallas privadas, levantadas en patios interiores y sin acceso público.
Fue la única vez en la historia en que los propios falleros, de forma individualizada, decidieron dejar la ciudad sin monumentos.
1896: la guerra de Cuba y la primera suspensión oficial
La primera suspensión oficial de las Fallas llegó en 1896, con motivo de la guerra de Cuba, conflicto que enfrentó a España con Estados Unidos.
El gobernador civil de Valencia declaró el estado de guerra, y a solo dos días del inicio de las fiestas se decidió cancelar las Fallas. Algunas comisiones llegaron a guardar los catafalcos, que se plantaron al año siguiente, lo que demuestra hasta qué punto la suspensión fue forzada y repentina.
Fue un hecho inédito hasta entonces.
1937, 1938 y 1939: la Guerra Civil española
El segundo gran paréntesis fallero se produjo durante la Guerra Civil española.
Las Fallas de 1936 sí se celebraron, ya que el golpe militar tuvo lugar el 17 de julio, cuando las fiestas ya habían pasado.
Sin embargo, en 1937, 1938 y 1939 no se plantaron fallas en las calles de Valencia. En un primer momento, muchas comisiones destinaron los fondos recaudados a la causa republicana. Más tarde, se tomó una decisión clara: evitar concentraciones multitudinarias que pudieran convertirse en objetivo de bombardeos.
La guerra terminó el 1 de abril de 1939, por lo que ese año tampoco hubo Fallas. Fue la quinta vez en la historia que València se quedó sin su fiesta, aunque la cuarta suspensión propiamente dicha, ya que 1886 fue una ausencia voluntaria.
Nunca más un año entero sin Fallas
Desde entonces, Valencia no ha vuelto a vivir un año completo sin Fallas.
Sí se han suspendido actos concretos, como ocurrió tras los atentados del 11M de 2004, cuando se decretaron tres días de luto oficial, o por causas meteorológicas adversas que han obligado a cancelar eventos puntuales.
Pero la esencia de la fiesta siempre ha resistido.
Una tradición más fuerte que la historia
La historia demuestra que las Fallas solo desaparecen cuando la realidad es insostenible: guerras, estados de excepción o una rebelión colectiva contra una tasa injusta. Ni siquiera epidemias, crisis económicas o transformaciones sociales profundas han logrado borrar la fiesta del calendario valenciano.
Por eso, cada vez que las Fallas regresan tras una dificultad, lo hacen con más fuerza.
Porque si algo ha quedado claro a lo largo de los siglos es que Valencia puede parar muchas cosas… pero casi nunca sus Fallas.