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El Ayuntamiento de Calp ha decidido actuar ante el crecimiento del turismo ciclista, después de detectar problemas de convivencia con el vecindario, especialmente fuera de la temporada estival.
El consistorio ha encargado un estudio específico para analizar el impacto real de este tipo de visitantes y estudiar medidas que permitan mantener el beneficio económico sin comprometer la seguridad ni la calidad de vida en calles y carreteras.
Un boom que genera riqueza… y conflictos
El concejal de Promoción Turística, Marco Bittner, reconoce que el municipio es consciente del malestar ciudadano:
“Estamos estudiando hacer campañas en los hoteles. En Calp hay más de veinte negocios que se han abierto en la última década en torno al ciclista”.
El análisis se realizará a escala comarcal, dentro de la Marina Alta, con el objetivo de obtener conclusiones comunes y aplicar una batería de medidas coordinadas.
Turismo deportivo clave para la economía
Desde el Ayuntamiento recuerdan que el turismo deportivo ya supone el 3,3 % del PIB nacional, y es fundamental para mantener abiertos muchos hoteles y servicios durante los meses de menor afluencia turística.
Sin embargo, la concejala de Planificación Turística, Mireia Ripoll, advierte:
“Como todo boom turístico, genera también efectos negativos que hay que corregir”.
Entre las principales quejas vecinales se encuentran:
- Grupos numerosos circulando en paralelo por carreteras.
- Invasión de aceras y paseos marítimos.
- Conflictos con vehículos y peatones.
- Sensación de saturación en zonas residenciales.
Hacia una regulación del uso de la bicicleta
El Ayuntamiento apuesta por reforzar el respeto a las normas de tráfico, tanto para turistas como para residentes, e insiste en la necesidad de prudencia en las carreteras.
Las posibles medidas que se están valorando incluyen:
- Campañas informativas en hoteles y empresas ciclistas.
- Limitación de rutas en determinadas zonas.
- Regulación de horarios y tamaño de los grupos.
- Señalización específica para bicicletas.
El equilibrio entre economía y convivencia
Calp se enfrenta ahora al mismo dilema que muchos destinos de la Costa Blanca:
cómo aprovechar el tirón económico del turismo sin convertirlo en un problema social.
El reto del consistorio es claro: que el ciclismo siga siendo una oportunidad, no una molestia permanente para quienes viven todo el año en el municipio.