Adiós al cine Martí de Valencia: 23 viviendas se levantarán en las antiguas salas
El derribo del edificio, sin uso desde enero de 2005, está previsto para antes del verano. Con él desaparece uno de los grandes símbolos del pasado cinematográfico de Valencia.
De garaje a cine… y ahora viviendas
Primero fue garaje, luego cine y, en un futuro inmediato, viviendas. El edificio de los Martí ha cambiado de uso a lo largo de más de un siglo, pero nunca de nombre. Primero fue el Gran Garaje Martí, después el Cine Martí y, en su última etapa, el Abc Martí.
El inmueble, situado en la confluencia de la avenida Reino de Valencia y la calle Burriana, justo en el límite entre los barrios de Ruzafa y el Ensanche, será derribado para dar paso a un edificio residencial de seis plantas con bajos comerciales y un total de 23 viviendas.

Licencias concedidas y derribo antes del verano

Los propietarios del edificio, la familia Pechuán —históricamente vinculada a la exhibición cinematográfica en Valencia—, ya cuentan con la licencia de derribo y la licencia de obras. Así lo explica Vicente Pechuán, quien detalla que en estos momentos se están gestionando permisos adicionales.
Entre ellos, una autorización especial para la retirada de la cubierta de uralita y la obtención del certificado de grietas de los edificios colindantes. “La previsión es derribar el edificio de los Martí antes del verano”, avanza.
Con su demolición, se cerrará definitivamente un capítulo de la historia cultural de Valencia, en una ciudad que ha visto desaparecer, uno tras otro, la mayoría de sus cines históricos.
Cuando Valencia era una ciudad de cines
Hubo un tiempo en el que Valencia fue un auténtico paraíso para los cinéfilos. Más de una veintena de salas funcionaban simultáneamente repartidas por toda la ciudad. Capitol, Rex, Coliseum, Goya, Artis, Suizo, Price, Aliatar, Tyris, Oeste, Avenida, Princesa, Astoria, Gran Vía, Eslava, Alameda, Triunfo o Savoy fueron auténticos templos del celuloide.
En 1968, por ejemplo, el cine Serrano, propiedad de Emilio Pechuán Porres, encabezaba la taquilla valenciana con una recaudación de 18 millones de pesetas, el equivalente a unos 110.000 euros actuales. Eran otros tiempos, otros hábitos y otra forma de consumir cultura.
Hoy, la mayoría de aquellos cines han desaparecido o han sido transformados en supermercados, gimnasios, restaurantes o viviendas. Solo resisten algunas multisalas, que sobreviven con dificultad ante el cambio de hábitos del público.
El cine Martí: inauguración, esplendor y transformación
El cine Martí se inauguró el 16 de diciembre de 1964 con un aforo inicial de 2.000 personas y el estreno de Beckett, dirigida por Peter Glenville. A partir de ahí, pasaron por su pantalla cientos de títulos que marcaron época.
Entre ellos, Moll Flanders de Terence Young; Harper, investigador privado de Jack Smight; Infierno en el Pacífico de John Boorman; Boccaccio 70 de Fellini, De Sica, Monicelli y Visconti; o El poder del deseo de Juan Antonio Bardem.
Tal y como recoge Miguel Tejedor en El libro de los cines de Valencia (1896-2014), los Martí también cedieron sus instalaciones para conciertos. Por su escenario pasó, entre otros nombres, Sara Montiel.
De gran sala a multisalas y sede de la Mostra
El cine fue un reflejo perfecto de la evolución del sector. De una gran sala pasó a convertirse en multisalas, con cuatro espacios de proyección y una escalera mecánica que comunicaba la planta baja con el primer piso. Esta transformación se produjo en marzo de 1977.
En noviembre de 1980 acogió la primera edición de la Mostra de Valencia, consolidándose como un espacio clave para el cine y la cultura en la ciudad durante los años ochenta.
En esa década, los hermanos Martí traspasaron el negocio a la empresa de Emilio Pechuán Porres. Tras una profunda reforma, el cine reabrió en junio de 1991 como Abc Martí, una etapa que se prolongó durante catorce años y en la que se proyectaron más de 4.500 estrenos.
El cierre definitivo y un edificio en silencio
El 15 de enero de 2005 el cine Martí cerró sus puertas definitivamente. Años después, el 23 de abril de 2012, se desmontó el gran rótulo luminoso de la fachada, lo que alimentó rumores sobre el futuro del inmueble.
Sin embargo, durante dos décadas el edificio permaneció cerrado a cal y canto, convertido en un vestigio silencioso de la Valencia que fue y ya no será.
Ahora, su destino queda sellado: donde antes hubo proyectores, butacas y colas para estrenos, se levantarán viviendas. Es el signo de los tiempos y una muestra más de la profunda transformación urbana y cultural de la ciudad.
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Fuentes: documentación histórica y hemerográfica sobre los cines de Valencia; Miguel Tejedor, El libro de los cines de Valencia (1896-2014).