Las Fallas no solo son sátira, pólvora y crítica social. Desde hace años, los monumentos y las actividades falleras se han convertido también en un altavoz de valores colectivos que reflejan cómo evoluciona la sociedad valenciana. En esa línea se enmarca la segunda edición de los Premios Sant Antoni Abat de Bienestar Animal, una iniciativa que reconoce a las comisiones falleras que promueven el respeto, la protección y el cuidado de los animales.
La Junta de Gobierno Local ha aprobado las bases de esta convocatoria, impulsada por la Hermandad de Sant Antoni Abat, con una dotación total de cinco mil euros repartidos en distintas categorías. El objetivo es claro: reforzar el compromiso del mundo fallero con la empatía hacia los animales y con prácticas responsables que formen parte tanto del mensaje artístico de las Fallas como de la vida cotidiana de las comisiones.
Premiar el mensaje que hay detrás del monumento
Uno de los aspectos más relevantes de esta convocatoria es que no se limita a premiar la estética del monumento, sino el mensaje que transmite. Las Fallas siempre han sido un reflejo crítico de la realidad social, y el bienestar animal se ha convertido en una preocupación cada vez más presente en el debate público.
A través de escenas, ninots o explicaciones pedagógicas, muchas comisiones abordan cuestiones como el maltrato animal, el abandono, la tenencia responsable o la protección de la biodiversidad. Estos premios buscan visibilizar ese esfuerzo y reconocer que el arte efímero también puede educar, concienciar y generar reflexión.
Cómo se reparten los premios
La convocatoria contempla tres grandes categorías para abarcar las distintas dimensiones del mundo fallero. En la modalidad de fallas grandes se concederá un primer premio dotado con dos mil euros y un segundo premio de ochocientos euros. En el caso de las fallas infantiles, el primer premio será de mil euros y el segundo de quinientos euros.
Además, se ha creado una tercera categoría específica, con un único premio de setecientos euros, destinada a reconocer las actividades desarrolladas por las comisiones a favor del bienestar animal. Aquí entran acciones como campañas de concienciación, colaboraciones con protectoras, charlas educativas, recogidas solidarias o iniciativas para fomentar el respeto hacia los animales entre los más pequeños.
El papel del tejido fallero en la educación social
Desde el Ayuntamiento se subraya que el mundo fallero tiene una capacidad única para llegar a la ciudadanía. Miles de personas participan activamente en las comisiones y cientos de miles visitan los monumentos cada mes de marzo. Ese impacto social convierte a las Fallas en una herramienta poderosa para transmitir valores.
El portavoz del gobierno municipal y concejal de Bienestar Animal, Juan Carlos Caballero, ha destacado que esta iniciativa pretende “visibilizar las acciones que fomentan la empatía hacia los animales, la tenencia responsable, la prevención del maltrato y la protección de la biodiversidad”. El mensaje es claro: el bienestar animal no es un asunto ajeno a la cultura festiva, sino una responsabilidad compartida.
Tradición y sensibilidad contemporánea
La elección del nombre de estos premios no es casual. Sant Antoni Abat es una figura tradicionalmente asociada a la protección de los animales, muy arraigada en la cultura popular valenciana. Vincular su nombre a unas Fallas más conscientes crea un puente entre tradición y sensibilidad contemporánea.
De este modo, el Ayuntamiento no solo reconoce el trabajo ya realizado por muchas comisiones, sino que también lanza una invitación al resto: incorporar el respeto a los animales como parte natural del discurso fallero, del mismo modo que se abordan otros temas sociales, medioambientales o educativos.
Un mensaje que va más allá de los premios
Más allá de la cuantía económica, estos galardones buscan consolidar una idea: las Fallas pueden ser también un espacio de educación cívica. Premiar el bienestar animal es una forma de decir que el respeto, la empatía y la responsabilidad forman parte del ADN de una fiesta que evoluciona con su tiempo.
Con esta segunda edición de los Premios Sant Antoni Abat, el Ayuntamiento refuerza una línea de trabajo que reconoce al tejido fallero no solo como motor cultural y festivo, sino también como agente activo en la construcción de una ciudad más consciente, respetuosa y comprometida con todos los seres vivos.