La Exaltación de la Fallera Mayor de València alcanzó su instante más solemne y esperado cuando Carmen Prades Gil fue presentada oficialmente ante la ciudad y recibió la banda que la acredita como máxima representante de las Fallas.













Con las tradicionales palabras de proclamación —pronunciadas en valenciano y cargadas de simbolismo— se abrió paso a un momento que quedará grabado en la memoria colectiva del mundo fallero.
Una Sala Iturbi en pie
La Sala Iturbi del Palau de la Música de Valencia se puso en pie en un aplauso unánime cuando Carmen inició su desfile por el pasillo central. Tranquila, sonriente y visiblemente emocionada, avanzó bajo la mirada atenta de falleros y falleras, acompañada unos pasos más atrás por la alcaldesa de València, María José Catalá.
En las primeras filas, su familia siguió el recorrido con aplausos cargados de orgullo, consciente de estar viviendo uno de los momentos más importantes de su trayectoria fallera.
La imposición de la banda y la joia
Sobre el escenario la esperaban el presidente de Junta Central Fallera, Santiago Ballester, y la Corte de Honor, con quienes compartió un instante de especial complicidad.
El acto culminó cuando la alcaldesa de València impuso a Carmen Prades la banda y la joia, dedicándole unas palabras de cercanía y solemnidad que reforzaron el carácter institucional y emocional del momento. Un gesto que simboliza no solo el inicio de su reinado, sino también la confianza de toda una ciudad.
Un gesto familiar cargado de emoción
La noche tuvo además un componente íntimo y profundamente emotivo. Carlos Prades Gil, hermano de Carmen, fue el encargado de retirar la banda a una Fallera Mayor visiblemente emocionada para permitir la imposición oficial.
Un detalle sencillo, pero lleno de significado, que unió tradición, familia y sentimiento fallero en uno de los instantes más recordados de la exaltación.
El inicio de un reinado para la historia
Con la banda ya sobre su pecho, Carmen Prades Gil quedó proclamada oficialmente Fallera Mayor de València, culminando una noche de emoción, solemnidad y simbolismo.
Un momento que marca el inicio de un reinado que ya forma parte de la historia de las Fallas y que sitúa a Carmen como el rostro y la voz de la fiesta ante València y el mundo.