La imagen es tan cotidiana como hoy nos resulta imposible. Tranvías avanzando por una calle estrecha, coches de motor compartiendo raíles, peatones caminando a pocos centímetros y, al fondo, el corazón histórico de Valencia. Estamos en 1955, en la calle del Miguelete, y la ciudad vive uno de esos momentos de transición silenciosa que acaban marcando su historia urbana.



Una ciudad que aún se movía sobre raíles
En los años cincuenta, el tranvía seguía siendo el principal medio de transporte urbano en Valencia. La red, gestionada por la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia, atravesaba barrios enteros y se colaba sin complejos por el centro histórico.

La línea 6, visible en la imagen, era una de las más transitadas. Su paso por calles como la del Miguelete obligaba a una convivencia forzada con peatones y con un tráfico rodado que empezaba a crecer de forma imparable.
El Miguelete: un cuello de botella histórico
La calle del Miguelete, junto a la Catedral, nunca fue pensada para coches ni tranvías. Era una vía medieval, estrecha, irregular, diseñada para carros y peatones. Sin embargo, en 1955 soportaba ya:
- Tranvías de gran tamaño
- Automóviles particulares
- Repartidores y comerciantes
- Tráfico peatonal constante
El resultado era una mezcla peligrosa, asumida con naturalidad por los valencianos de la época, pero cada vez más cuestionada por técnicos y responsables municipales.
Ya en 1955 se hablaba de suprimir los peligros
Aunque pueda sorprender, el debate ya existía. En ese mismo año comenzaron los primeros estudios urbanos para reducir riesgos, reorganizar el tráfico y plantear soluciones a la convivencia entre tranvías y vehículos de motor en el centro histórico.
No se trataba solo de accidentes —que los hubo—, sino de una reflexión más amplia:
¿Podía Valencia seguir creciendo con infraestructuras del siglo XIX?
El principio del fin del tranvía clásico
La escena de la fotografía es, sin saberlo, una despedida lenta. Durante los años siguientes:
- El tráfico privado se multiplicó
- Las calles del centro se congestionaron
- El tranvía empezó a verse como un obstáculo más que como una solución
Finalmente, el tranvía tradicional desaparecería en 1970, dejando paso a autobuses y a una concepción distinta de la movilidad urbana. Paradójicamente, décadas después, Valencia volvería a apostar por el tranvía… aunque ya fuera moderno y segregado del tráfico.
Una imagen que explica una época
Esta fotografía no muestra un hecho extraordinario. Precisamente por eso es tan valiosa. Refleja una Valencia viva, en movimiento, donde la modernidad avanzaba sin borrar del todo el pasado, y donde el progreso se abría paso entre raíles, coches y piedra antigua.
El cruce de tranvías y vehículos en la calle del Miguelete no fue solo un problema de tráfico. Fue el síntoma de una ciudad que empezaba a preguntarse cómo quería moverse, crecer y transformarse.
Y esas preguntas, en el fondo, siguen siendo las mismas hoy.