Bajo uno de los edificios más emblemáticos de València se esconde una historia poco conocida. El Mercat Central de Valencia no solo es un icono modernista y gastronómico: en su subsuelo existe el esqueleto de una estación de metro proyectada y jamás inaugurada. Una infraestructura real, construida parcialmente, que hoy permanece en silencio.






Un plan para unir Ciutat Vella con les Arts
Cuando se diseñó la Línea 10 de Metrovalencia, el objetivo iba más allá de conectar Ruzafa con Natzaret (servicio operativo desde 2022). El planteamiento inicial contemplaba una prolongación hacia el corazón histórico, con paradas en la Plaza del Ayuntamiento y el entorno del Mercat Central, enlazando Ciutat Vella con la Ciutat de les Arts i les Ciències.
La idea formaba parte de una segunda fase que nunca llegó a ejecutarse, pero que dejó huella física bajo tierra.
La estación fantasma que ya existe
En el sexto nivel del subsuelo del Mercat Central —donde se ubica el aparcamiento subterráneo abierto en 2018— ya está construido el armazón de lo que debía ser la estación de la línea 10. No es un simple plano: hay espacios definidos, galerías y volúmenes pensados para andenes y accesos.
Ese “hueco” técnico explica por qué se habla de estación fantasma: la infraestructura está ahí, pero sin vías, sin trenes y sin fecha.
¿Por qué se paralizó?
Durante la planificación, la Generalitat (entonces bajo el Consell de Francisco Camps) estudió un trazado subterráneo que atravesara Ciutat Vella hasta Pont de Fusta. Con el tiempo, el proyecto se descartó. A comienzos de 2021, Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana comunicó que no había planes inmediatos para retomarlo, argumentando que el centro ya dispone de una red suficiente de transporte público.
Aun así, la propuesta nunca se cerró del todo.
Un proyecto que vuelve periódicamente al debate
En los últimos años, la ampliación ha reaparecido en conversaciones políticas y técnicas, impulsada por peticiones ciudadanas y debates ligados a los presupuestos participativos. El razonamiento es claro: la infraestructura base ya existe, lo que podría reducir costes y obras si algún día se decide activar la estación.
La decisión final depende de varios factores:
- viabilidad técnica,
- competencias autonómicas,
- ausencia de redundancias en la red,
- y sostenibilidad económica.
Un futuro en pausa bajo el mercado
Mientras tanto, bajo el bullicio diario del Mercat Central —entre paradas, cúpulas y mosaicos— duerme una estación que nunca vio pasar un tren. Un recordatorio de los grandes planes urbanos que quedan a medio camino y de cómo València guarda, bajo tierra, capítulos enteros de su historia reciente.
Por ahora, la estación fantasma sigue esperando. Sin billetes, sin viajeros… y con muchas preguntas abiertas.