La actriz, bailarina y cantante Beatriz de Lenclós, una de las figuras más longevas y singulares del panorama artístico español, ha fallecido a los 102 años. Su nombre queda unido para siempre a la historia del teatro y la revista musical, pero también a un episodio que simboliza el inicio de un cambio social: fue la primera mujer española en lucir un bañador de dos piezas en Benidorm, en plena década de 1950.
Nacida en Vitoria-Gasteiz el 4 de agosto de 1923, Beatriz Ledesma —su nombre real— creció en el entorno obrero del barrio minero de Gallarta. Desde muy joven mostró una clara vocación artística, formándose en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Apenas una adolescente, ya compartía escenario con grandes nombres de la cultura española como Federico García Lorca o Manuel Machado.

Una carrera marcada por los grandes escenarios
Su debut cinematográfico llegó en 1943, aunque fue sobre las tablas donde desarrolló una carrera sólida y constante. Durante años fue primera figura en teatros de la Gran Vía madrileña, participando en espectáculos de revista y comedia musical que marcaron época.
Trabajó junto a artistas tan populares como Antonio Machín o Lina Morgan y se ganó el respeto del público por un estilo elegante, sobrio y alejado del escándalo, algo poco habitual en un género asociado al exceso. Esa imagen cuidada la convirtió en referente también para muchas mujeres de su generación.
Benidorm y un gesto que hizo historia
El episodio que la situó en la historia social de España ocurrió a mediados de los años cincuenta. Tras una intensa gira teatral, buscó un lugar tranquilo donde descansar lejos de los focos. Así llegó a Benidorm, que entonces no era más que un pequeño pueblo marinero, muy lejos del icono turístico actual.
Su deseo era sencillo: disfrutar de la playa con comodidad. Para ello recurrió a dos de los grandes nombres de la alta costura española, Manuel Pertegaz y Cristóbal Balenciaga, quienes diseñaron para ella un bañador de dos piezas discreto, sin mostrar el ombligo. Aun así, el gesto fue rompedor para la España de la época.
En 1955, ya junto a su pareja, el ingeniero benidormense Maximiliano Vaello Llorca, fue fotografiada en la Playa de Levante luciendo aquel bañador. Las imágenes la convirtieron, sin pretenderlo, en la primera española asociada al uso del bikini, adelantándose a los cambios sociales que llegarían décadas después.
Una vida ligada a Benidorm
Beatriz de Lenclós se estableció definitivamente en Benidorm en 1956 tras contraer matrimonio con Vaello Llorca. Allí formó una familia y tuvo dos hijos, ambos vinculados al mundo cultural y educativo: Maximiliano Vaello, profesor de deporte, y Beatriz Vaello, bailarina y profesora de ballet, vinculada al Conservatorio de Benidorm.
En sus últimos años, su figura fue recuperada como testimonio vivo de la transformación social y turística del litoral valenciano. En 2019 participó en el documental El hombre que embotelló el sol, dirigido por Óscar Bernàcer, una obra que obtuvo reconocimiento en el circuito de los Premios Goya.
El legado de una mujer adelantada a su tiempo
Más allá de la anécdota del bikini, Beatriz de Lenclós representa a una generación de mujeres que, desde la cultura y el arte, abrieron caminos en una sociedad marcada por la rigidez y la censura.
Vivió más de un siglo, fue testigo de profundas transformaciones y dejó una huella discreta pero imborrable en la historia del espectáculo y en la memoria colectiva de Benidorm y de España.