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Verde esperanza en las Torres: el estreno que marcó la Crida 2026

En una noche donde todas las miradas apuntaban a las murallas medievales y al cielo iluminado por la pólvora, hubo un detalle que capturó la atención incluso antes de que comenzaran los discursos: el traje de Marta Mercader.

La Fallera Mayor Infantil de Valencia eligió para su estreno en la Crida un conjunto que se aleja de lo convencional y apuesta por personalidad propia, investigación histórica y un simbolismo íntimo.

Un color poco habitual para una noche solemne

El tono elegido fue un verde manzana vibrante, luminoso y con fuerza visual. En un acto donde predominan tradicionalmente colores más sobrios o clásicos, la elección aportó frescura sin romper la solemnidad del momento.

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El tejido, un lampazo de seda recreado a partir de un diseño antiguo, mantiene la esencia de los grandes espolines históricos, pero adaptado a una lectura contemporánea. El dibujo se construye jugando con el rayado del fondo, evocando referencias francesas del siglo XVIII.

El resultado no fue una extravagancia, sino una reinterpretación elegante.

Patronaje con guiños al pasado

La confección siguió una línea inspirada en modelos dieciochescos, con especial atención al equilibrio entre volumen y proporción. Los detalles en los puños, con botones históricos recuperados, añadieron profundidad al conjunto.

La elección demuestra que la indumentaria fallera no es solo tradición, sino también estudio y evolución.

Un aderezo con historia familiar

El conjunto se completó con manteletas clásicas y un aderezo en plata chapada en oro que incorporaba un delicado motivo en forma de cesta, una referencia directa al apellido Mercader.

No es casualidad. La indumentaria en la Crida permite expresar identidad, y Marta lo hizo con pequeños detalles que hablan de raíces y pertenencia.

La peineta como homenaje cotidiano

La pieza más comentada fue la peineta, de diseño nuevo y cargada de significado. Inspirada en el escudo cerámico del Mercado de Abastos, barrio donde reside, la pieza convierte un elemento urbano cotidiano en símbolo oficial.

De esta manera, la Fallera Mayor Infantil llevó a las Torres de Serranos un fragmento de su día a día.

Más que moda, narrativa

En un acto celebrado en las Torres de Serranos, donde tradición y espectáculo conviven, la indumentaria volvió a ser parte esencial del relato.

El traje de Marta Mercader no fue simplemente una elección estética. Fue un discurso visual: juventud, memoria familiar y reinterpretación del patrimonio textil valenciano.

Y en una noche dedicada a abrir las puertas de la ciudad al mundo, también se abrió paso una nueva manera de entender el verde en la historia de la Crida.

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