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«Quan tot era blanc i negre»: Carmen Manila convierte en canción la herida del incendio de la Serra d’Espadà

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La canción nació mientras todavía ardían los montes afectados por el incendio iniciado en la Vall d’Uixó, que terminó arrasando 9.600 hectáreas. Con sonidos acústicos y referencias al paisaje valenciano, la formación reivindica la memoria de la sierra y la esperanza de verla renacer

El devastador incendio de la Serra d’Espadà ha encontrado también una forma de permanecer en la memoria a través de la música. Carmen Manila acaba de publicar Quan tot era blanc i negre, una canción escrita mientras las llamas todavía consumían parte de los montes afectados por el fuego iniciado en la Vall d’Uixó.

El incendio comenzó el pasado 25 de julio y terminó afectando a 9.600 hectáreas, además de obligar a evacuar a vecinos de diferentes municipios. Ahora, cuando el territorio comienza un largo proceso de recuperación, la canción transforma en música las imágenes de ceniza, árboles quemados y paisajes profundamente alterados por las llamas.

Pero Quan tot era blanc i negre no habla únicamente de destrucción. La canción es también una declaración de amor a la Serra d’Espadà y una promesa de regresar algún día a caminar bajo sus árboles.

Una canción escrita mientras todavía ardía la Serra d’Espadà

La composición nació en plena emergencia.

Mientras el fuego todavía consumía las últimas pinadas escribimos esta canción. Con ella queremos mostrar el cariño que nuestros pueblos le tenemos a nuestra casa”, explica la formación.

Ese origen condiciona buena parte del carácter de la pieza. No se trata de una mirada realizada meses o años después, sino de una creación surgida mientras todavía se desconocía cuál sería el alcance definitivo del incendio.

Las llamas terminaron dejando 9.600 hectáreas afectadas y una profunda transformación del paisaje.

Del barranc de l’Horta a Artana

La letra recorre algunos de los lugares y elementos naturales que forman parte de la identidad de la Serra d’Espadà.

Pel barranc de l’Horta puja. Una espurna i no s’apaga”, canta Carmen Manila al evocar el avance de las llamas.

La composición incorpora referencias a Artana, pero también a elementos inseparables del paisaje de la sierra como las carrascas, las fuentes, el romero y los alcornoques centenarios.

Son referencias reconocibles para quienes viven en estos municipios y para quienes han recorrido durante años sus caminos.

De esta forma, la canción convierte el paisaje en uno de sus principales protagonistas.

Ceniza y oscuridad para recordar el incendio

La letra refleja también la transformación sufrida por el territorio durante aquellos días.

La ceniza, la oscuridad y el agua que “hierve por los grifos” aparecen como imágenes de un paisaje sometido al fuego.

Los alcornoques adquieren un especial simbolismo dentro de la composición. Árboles característicos de la Serra d’Espadà, se convierten en una especie de memoria viva capaz de transmitir a las generaciones futuras lo sucedido.

Contaran com van morir els seus pares, quan era tot blanc i negre”, señala uno de los versos.

La imagen sirve además para dar título a la canción: Quan tot era blanc i negre.

Sonidos acústicos y raíces valencianas

Musicalmente, Carmen Manila ha optado por una sonoridad acústica de inspiración folclórica valenciana, apoyada en acordes e instrumentos de cuerda.

El estilo acompaña una letra estrechamente vinculada al territorio y refuerza el carácter íntimo de la composición.

La canción funciona así como un recorrido por los lugares afectados y, al mismo tiempo, como homenaje a los pueblos que sufrieron directamente el incendio.

Un incendio que arrasó 9.600 hectáreas

El fuego comenzó el 25 de julio en la Vall d’Uixó y se convirtió en uno de los grandes incendios forestales sufridos este verano en la Comunitat Valenciana.

La evolución de las llamas obligó a desplegar numerosos medios de extinción y a evacuar a vecinos de diferentes localidades de la zona.

El balance final dejó unas 9.600 hectáreas afectadas y una extensa superficie forestal dañada.

Municipios y espacios de la Serra d’Espadà quedaron marcados por un incendio cuyas consecuencias ambientales necesitarán años para desaparecer.

La esperanza de volver a caminar bajo los árboles

Pese a la dureza de las imágenes evocadas, Quan tot era blanc i negre no termina instalada en la tragedia.

Su mensaje final mira hacia la recuperación del territorio.

Tornarem a caminar a l’ombra dels teus arbres i a olorar el romer i el timó dels teus camins”, expresa Carmen Manila.

La frase resume la otra cara de la canción: frente a las imágenes de ceniza y destrucción aparece la esperanza de que la naturaleza consiga recuperar poco a poco aquello que las llamas arrasaron.

Música para conservar la memoria de la Serra d’Espadà

Quan tot era blanc i negre se convierte así en algo más que una canción inspirada por un incendio.

Es también un homenaje a los paisajes, pueblos y elementos naturales de la Serra d’Espadà, así como a quienes contemplaron cómo las llamas transformaban en cuestión de días lugares vinculados a su propia memoria.

Mientras la sierra comienza su lento proceso de regeneración, Carmen Manila pone música a aquella herida con una idea que atraviesa toda la composición: recordar cómo quedó el territorio después del fuego, pero también confiar en que llegará el día en que se pueda volver a caminar bajo la sombra de sus árboles.

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