La hija de José María Ferrero Pastor protagoniza uno de los momentos más emotivos de los Moros y Cristianos al ponerse al frente de miles de músicos para interpretar la icónica marcha mora
Ontinyent vive este año una interpretación de «Chimo» cargada de simbolismo. Pilar Ferrero, hija del compositor José María Ferrero Pastor, es la encargada de dirigir a los miles de músicos que se reúnen para interpretar una de las marchas moras más reconocibles de las fiestas de Moros y Cristianos. Y lo hará con un detalle especialmente emotivo: utilizará la batuta que perteneció a su padre.
La elección coincide con el centenario del nacimiento del maestro Ferrero, una efeméride que Ontinyent está aprovechando para recordar la figura de un músico estrechamente vinculado a la historia cultural y festera de la ciudad.
Para Pilar Ferrero, la propuesta supone además uno de los encargos más personales de su trayectoria.
«Muchas personas me han transmitido mucho cariño hacia mi padre. Hay un sentimiento colectivo muy bonito», ha explicado la directora sobre la respuesta que ha encontrado entre los vecinos y músicos de Ontinyent.
«Chimo», una marcha convertida en símbolo de Ontinyent
José María Ferrero Pastor dedicó buena parte de su vida a la música. Además de compositor y director de banda, desempeñó un importante papel en la enseñanza musical de Ontinyent.
Entre toda su producción, «Chimo» terminó convirtiéndose en su composición más emblemática y en una pieza inseparable de los Moros y Cristianos de la localidad.
Su popularidad comenzó a extenderse rápidamente. Pilar Ferrero recuerda una época en la que todavía no existían las facilidades actuales para reproducir las partituras.
«En aquel momento no había fotocopiadoras, las partituras se tenían que copiar a mano. Recibía continuamente cartas pidiendo las partituras de «Chimo». Vimos que tenía mucha demanda, se interpretaba muchísimo», recuerda.
Con el paso de las décadas, la composición ha trascendido incluso las propias fiestas de Ontinyent para convertirse en una de las marchas moras más conocidas dentro de la música festera.
La batuta de su padre vuelve a dirigir su música
Pilar Ferrero conoce de memoria la partitura. Durante años ha presenciado cómo otros directores levantaban la batuta para dar comienzo a «Chimo». Esta vez será ella quien ocupe ese lugar.
Y ha decidido hacerlo con la propia batuta de José María Ferrero.
«Dirijo con su batuta», ha explicado la directora. No es la más nueva de las que conserva, pero sí tiene un valor sentimental imposible de sustituir.
El gesto añade una dimensión especialmente simbólica al homenaje: cien años después del nacimiento del compositor, la música que creó volverá a sonar en Ontinyent dirigida por su hija y con la misma batuta que utilizó el maestro.
Miles de músicos para abrir los Moros y Cristianos
La interpretación multitudinaria de «Chimo» constituye uno de los grandes momentos del arranque de las fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent.
Miles de músicos se concentran para interpretar conjuntamente la marcha, convirtiendo las calles de la ciudad en un enorme escenario de música festera.
Este año, sin embargo, el momento tendrá un significado añadido.
El homenaje une tres generaciones de historia: la obra de José María Ferrero, su hija Pilar al frente de los músicos y una ciudad que ha convertido «Chimo» en parte de su patrimonio sentimental y festivo.
En el año del centenario del maestro, Ontinyent volverá a escuchar su marcha más universal. Esta vez, bajo la batuta de su propia hija.

