El municipio valenciano de Millares, en la comarca de la Canal de Navarrés, se ha quedado sin su única carnicería tras el cierre del establecimiento por falta de relevo generacional. La desaparición de este comercio obliga ahora a los vecinos a desplazarse a otras localidades para realizar sus compras y supone un nuevo golpe para un municipio que lucha contra el despoblamiento.
Tres generaciones al frente del negocio
La propietaria, Mari Carmen, representaba la tercera generación de una familia dedicada a la carnicería. Explica que mantener abierto el negocio se había vuelto inviable debido al descenso de la población y a los cambios en los hábitos de consumo.
Según señala, el municipio cuenta cada vez con menos habitantes y una población más envejecida, mientras que los jóvenes consumen de forma diferente. Además, considera que los pequeños comercios tienen cada vez más dificultades para competir con las grandes superficies.
Un servicio básico que desaparece
Con unos 330 habitantes, la mayoría de edad avanzada, Millares pierde uno de sus servicios esenciales.
A partir de ahora, muchos vecinos deberán recorrer alrededor de 35 kilómetros para comprar carne o esperar la llegada de una tienda ambulante, una situación que complica especialmente el día a día de las personas mayores o con problemas de movilidad.
Se pierde mucho más que un comercio
Durante los últimos días de apertura, numerosos clientes y familiares acudieron al establecimiento para adquirir productos artesanales y despedirse de un negocio que formaba parte de la historia del pueblo.
Los vecinos destacan que no solo desaparecen productos de proximidad y de elaboración tradicional, sino también el trato cercano y personal que caracteriza al comercio local.
La falta de relevo generacional, un problema creciente
Para Mari Carmen, cerrar la carnicería ha sido una de las decisiones más difíciles de su vida. Asegura que los pequeños negocios son fundamentales para mantener vivos los pueblos y advierte de que, sin nuevas generaciones que continúen estos proyectos, muchos servicios terminarán desapareciendo.
El cierre de la única carnicería de Millares refleja uno de los grandes desafíos de numerosos municipios del interior de la Comunitat Valenciana: la falta de relevo generacional, que amenaza la continuidad del comercio tradicional y dificulta cada vez más la vida cotidiana de quienes deciden permanecer en el medio rural.

