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La primera gran revolución del libro llegó a Valencia: la imprenta que cambió la historia junto al Portal de Valldigna

En 1474, a pocos metros del Portal de Valldigna, el alemán Lambert Palmart imprimió las Obres o trobes en lahors de la Verge Maria. 550 años después, sobrevive un único ejemplar conocido

Hay un rincón del barrio del Carmen por el que se puede pasar cientos de veces sin imaginar que allí confluyen dos revoluciones separadas por varios siglos.

Una ocurrió en la Edad Media, cuando se abrió un paso en la antigua muralla islámica.

La otra fue tecnológica.

Y cambiaría para siempre la forma de transmitir el conocimiento.

Tenemos que dirigirnos al Portal de Valldigna.

Primero fue un agujero en la muralla

Ya hablamos de la gran muralla que protegía la Balansiya musulmana.

Cuando Valencia creció y aquella fortificación quedó dentro de la ciudad cristiana, comenzaron a abrirse pasos para facilitar la comunicación entre unos barrios y otros.

Uno de ellos terminaría convirtiéndose en el Portal de Valldigna.

El libro 100 curiosidades de València lo describe precisamente como un hueco practicado sobre la antigua muralla islámica y relaciona su apertura con la comunicación entre la ciudad cristiana y la morería. Scribd

Pero nuestra historia no termina en el portal.

Hay que desplazarse apenas unos metros.

Portal de Valldigna, número 15

Según el libro de Gabriel Benavides, en el número 15 de la calle Portal de Valldigna se instaló en 1474 el taller relacionado con Lambert Palmart. Scribd

Y esto nos lleva directamente a uno de los momentos fundamentales de la historia cultural valenciana.

Palmart era alemán.

La nueva tecnología que comenzaba a extenderse por Europa permitía reproducir textos mediante tipos móviles, multiplicando las posibilidades de difusión respecto al manuscrito tradicional.

Valencia reunía además las condiciones perfectas para que aquella innovación prosperase: comercio internacional, una burguesía con capacidad económica y un extraordinario dinamismo literario y cultural.

La Universitat de València explica que la nueva tecnología encontró aquí un ambiente particularmente favorable y generó toda una red alrededor del libro: impresores, editores, libreros, vendedores y lectores. Publicacions UV

Estamos entrando en el gran Siglo de Oro valenciano.

Pero ¿qué imprimieron?

Aquí empieza la verdadera joya de nuestra historia.

En 1474 se había convocado en Valencia un certamen poético dedicado a la Virgen María.

Las composiciones presentadas acabaron reunidas en una obra conocida como:

Obres o trobes en lahors de la Verge Maria.

Lambert Palmart fue el encargado de imprimirla en Valencia. El catálogo bibliográfico de la Universitat identifica expresamente Valencia, Lambert Palmart y 1474. Parnaseo

Y la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico proporciona incluso una fecha:

25 de marzo de 1474. Biblioteca Patrimonio Bibliográfico

Estamos hablando de un libro impreso hace más de 550 años.

¿Fue realmente el primer libro impreso en España?

Aquí tenemos que corregir una afirmación que se ha repetido muchísimo.

El propio 100 curiosidades de València lo presenta como el primer libro impreso en España. Scribd

Pero actualmente resulta más riguroso matizarlo.

Existe una impresión anterior: el Sinodal de Aguilafuente, realizado por Juan Párix en Segovia hacia 1472.

Por eso no presentaría las Trobes simplemente como «el primer libro de España».

La propia Universitat de València utiliza una definición mucho más sólida:

primer libro impreso en la Corona de Aragón y primer libro de carácter literario impreso en la Península Ibérica. Publicacions UV

Y una investigación de la Biblioteca Histórica presentada en junio de 2026 añade otra característica extraordinaria: lo considera el primer libro de carácter literario impreso en una lengua románica de la Península Ibérica. Universitat de València

Eso ya es suficientemente excepcional sin necesidad de exagerarlo.

Y estaba escrito mayoritariamente en valenciano

Este detalle resulta fundamental.

Las composiciones del certamen estaban escritas en su mayoría en valenciano. Universitat de València

La ficha especializada de la Universitat de València cataloga igualmente la lengua de la obra como valenciano. Parnaseo

Eso convierte las Trobes en algo más que una curiosidad bibliográfica.

Nos encontramos ante una fotografía cultural de la Valencia del siglo XV.

Una ciudad económicamente poderosa, conectada con Europa y con una producción literaria extraordinaria.

De Gutenberg a una calle del Carmen

La revolución había comenzado unas décadas antes en Centroeuropa.

La imprenta de tipos móviles asociada a Gutenberg transformó radicalmente la reproducción de textos.

Y la tecnología viajó.

Mercaderes y artesanos alemanes desempeñaron un papel decisivo en su expansión.

La investigación de la Universitat señala que la impresión de las Trobes simboliza precisamente la llegada de los tipos móviles a la Corona de Aragón. Publicacions UV

Y uno de aquellos hombres terminó trabajando en Valencia:

Lambert Palmart.

El libro nuevo todavía parecía un manuscrito

Hay otro detalle precioso.

Cuando apareció la imprenta, los lectores estaban acostumbrados a los manuscritos.

Un libro impreso era una tecnología nueva.

Por eso los primeros impresos intentaban parecerse, en determinados aspectos, a los libros que la gente ya conocía.

La investigación publicada por la Universitat de València explica que los primeros lectores influyeron para que los nuevos libros impresos imitaran a los manuscritos. Publicacions UV

Es algo comparable a muchas revoluciones tecnológicas posteriores:

cuando aparece algo completamente nuevo, inicialmente conserva el aspecto de aquello que pretende sustituir.

¿Y dónde está hoy aquel libro?

Aquí llega probablemente la parte más extraordinaria de toda la historia.

De aquella edición de 1474 conocemos actualmente:

un único ejemplar.

Y sigue en Valencia.

Está custodiado por la Biblioteca Històrica de la Universitat de València, en La Nau. Universitat de València

No estamos hablando de una copia moderna.

Es el incunable original.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes dispone además de una reproducción digital realizada a partir del ejemplar conservado por la Universitat. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

550 años después volvió a salir a la luz

En 2024 se conmemoraron los 550 años de la imprenta en Valencia.

La Universitat publicó una obra específica titulada TROBES: 550 anys de la impremta a València, dedicada precisamente al incunable y al nacimiento de esta actividad en la ciudad. Publicacions UV

Y hay una novedad todavía más reciente.

El 2 de junio de 2026, la Biblioteca Histórica de la Universitat presentó la primera edición crítica completa de las Trobes, realizada por Antoni Ferrando Francés.

Durante la presentación pudo contemplarse el ejemplar original de 1474. Universitat de València

Es decir, el libro cuya historia comenzó hace más de cinco siglos continúa siendo objeto de investigación actualmente.

Palmart no imprimió solamente aquel libro

El taller continuó trabajando.

El libro de Gabriel Benavides señala que Palmart llegó a imprimir alrededor de una docena de obras antes de vender el negocio en 1493. Scribd

Las investigaciones bibliográficas actuales amplían considerablemente el catálogo de trabajos atribuidos a su actividad.

Valencia se convirtió en uno de los grandes focos iniciales de la imprenta peninsular.

Lo que había comenzado como una tecnología importada terminó arraigando en la ciudad.

Y todavía queda una placa en el Portal de Valldigna

Por eso cuando pasamos actualmente bajo el Portal merece la pena detenerse.

Una placa recuerda la llegada de la imprenta.

El propio libro reproduce tanto el Portal de Valldigna como el detalle de esa placa conmemorativa. Scribd

Y entonces el lugar adquiere un significado completamente diferente.

Por un lado tenemos restos del trazado de una muralla islámica del siglo XI.

Después, un paso abierto durante la Valencia medieval.

Y prácticamente al lado, uno de los lugares asociados a la llegada de una tecnología que transformaría Europa.

Todo concentrado en unos pocos metros.

De copiar un libro a mano a fabricar cientos

Eso es probablemente lo que debemos imaginar cuando caminamos por aquí.

Durante siglos, reproducir una obra significaba copiarla.

Página a página.

Palabra a palabra.

La imprenta cambió las reglas.

Los textos podían multiplicarse.

Las ideas podían circular con una velocidad completamente diferente.

Los libros podían alcanzar a muchas más personas.

Y una de las ciudades de la Península que entró muy pronto en aquella revolución fue Valencia.

Por eso la próxima vez que atravesemos el Portal de Valldigna podemos hacer un pequeño ejercicio.

Mirar el arco.

Mirar las casas.

Buscar la placa.

Y pensar que hace más de 550 años, muy cerca de ese punto, comenzaron a salir páginas de una imprenta valenciana.

De todas aquellas páginas solamente conocemos hoy un ejemplar completo de aquellas Trobes.

Pero fue suficiente para dejar constancia de que Valencia estuvo allí:

en los primeros años de una revolución que cambiaría para siempre nuestra forma de leer.

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