Un edificio abandonado durante años en pleno corazón histórico de Valencia renacerá como un exclusivo hotel de 30 habitaciones que conservará parte de su esencia original y rendirá homenaje a la memoria del barrio de la Xerea.
Quienes pasean habitualmente por la plaza de San Vicente Ferrer, popularmente conocida como la plaza de los Patos, han visto durante años cómo uno de sus edificios más emblemáticos se deterioraba lentamente.
Ahora, ese inmueble situado en los números 28, 30 y 32 de la calle del Mar inicia una nueva vida. Las obras ya están en marcha para convertirlo en un hotel boutique de lujo que aspira a integrarse en el entorno histórico sin perder la identidad que lo ha acompañado durante décadas.
Ocho años de trámites para hacer realidad el proyecto
La iniciativa comenzó a tomar forma en 2018, aunque no ha sido hasta ahora cuando los trabajos han arrancado de manera efectiva.
El proyecto está impulsado por la sociedad Florazar, vinculada al Grupo Ballester, y contará con la gestión hotelera de SH Hoteles , responsable de algunos de los establecimientos más conocidos de la ciudad.
Tras completar la demolición interior del edificio, actualmente se desarrolla la fase arqueológica previa a la construcción definitiva, un requisito habitual en actuaciones situadas en pleno casco histórico de Valencia.
Un edificio con historia que conservará su imagen.
A diferencia de otras operaciones urbanísticas, la actuación no pretende borrar el pasado del inmueble.
La fachada principal, protegida por su valor patrimonial, será restaurada y conservada. Incluso permanecerá visible uno de los elementos más reconocibles del edificio: el antiguo rótulo de «Forn Pastisseria Virgen de la Cabeza», un comercio que durante décadas formó parte de la vida cotidiana del barrio.
Los promotores insisten en que el objetivo no es sustituir un edificio por otro, sino recuperar un espacio que forma parte de la memoria urbana de Valencia.
Arqueología antes de construir.
La ubicación del inmueble, en pleno barrio de la Xerea, obliga a realizar un exhaustivo seguimiento arqueológico.
Los técnicos analizan actualmente el subsuelo para documentar cualquier resto histórico que pueda aparecer durante las excavaciones.
No se descarta que algunos hallazgos deban integrarse posteriormente en el propio hotel, una práctica habitual en intervenciones realizadas dentro de Ciutat Vella.
Un hotel pequeño y exclusivo
El futuro establecimiento contará con aproximadamente 30 habitaciones, una cifra reducida que encaja con el concepto de hotel boutique.
Este modelo apuesta por espacios más personalizados, atención individualizada y una experiencia vinculada al entorno cultural, gastronómico y patrimonial de la ciudad.
La futura categoría oficial todavía no ha sido confirmada, aunque documentos previos del grupo promotor apuntaban a un establecimiento de cuatro estrellas.
Gastronomía abierta a valencianos y visitantes
Uno de los aspectos más destacados del proyecto será su propuesta gastronómica.
Los responsables del hotel han avanzado que el restaurante no estará orientado exclusivamente a los huéspedes, sino que buscará convertirse en un nuevo punto de encuentro para vecinos y visitantes en una de las zonas con más personalidad del centro histórico.
La cercanía del Centro de Arte Hortensia Herrero y de otros espacios culturales convierte además la ubicación en un enclave especialmente atractivo para el turismo cultural.
El auge de los hoteles frente a los apartamentos turísticos
La apertura de este nuevo establecimiento coincide con una transformación significativa del mercado turístico valenciano.
Mientras la oferta hotelera continúa creciendo, los apartamentos turísticos registrados han experimentado una notable reducción durante los últimos años debido a los cambios regulatorios y la presión urbanística en determinadas zonas de la ciudad.
Actualmente Valencia supera las 21.000 plazas hoteleras distribuidas en más de dos centenarios de establecimientos, consolidándose como uno de los principales destinos urbanos del Mediterráneo.
Una nueva vida para uno de los rincones más emblemáticos de la Xerea.
La transformación del edificio de la calle del Mar simboliza también la evolución que vive el centro histórico de Valencia.
Lo que durante años fue un inmueble degradado y prácticamente abandonado se convertirá en un nuevo espacio de actividad económica, turística y gastronómica.
Pero sus promotores quieren que el proyecto conserve algo más importante que los muros: la memoria de un edificio que ha formado parte del paisaje de la plaza de los Patos durante generaciones.

