La horchata entra en una nueva etapa. El Consejo de Ministros ha aprobado una modificación normativa que permitirá elaborar y comercializar horchata sin azúcares añadidos —e incluso con contenido reducido— sin perder la denominación de “horchata de chufa”.
La reforma actualiza el histórico Real Decreto 1338/1988 y adapta la regulación a las nuevas demandas del consumidor, cada vez más orientado hacia productos con menor contenido en azúcar. A partir de ahora, las bebidas que contengan menos del 10% de azúcares añadidos podrán seguir utilizando la denominación tradicional.
Eso sí, la norma mantiene límites claros: no se permitirá el uso de edulcorantes ni colorantes, preservando así la esencia del producto y el sabor natural de la chufa valenciana.
AVA-ASAJA celebra el cambio… pero lanza un aviso
Desde AVA-ASAJA han recibido la noticia con satisfacción. La organización considera que la medida abre la puerta a ampliar mercado y conectar con consumidores preocupados por la salud.
El sector llevaba años reclamando esta actualización, ya que la normativa anterior no contemplaba las tendencias actuales de consumo bajo en glucosa.
Sin embargo, los agricultores advierten que el problema no es solo comercial. La rentabilidad del cultivo de la chufa sigue amenazada por factores estructurales y sanitarios que requieren soluciones urgentes.
Plagas que ponen en jaque al cultivo
Los productores denuncian el impacto creciente de afecciones como la “mancha negra” y la expansión de la llamada “junça africana”, que están reduciendo rendimientos y encareciendo los costes de producción.
AVA-ASAJA reclama la creación de un grupo de trabajo específico en el que participen el IVIA, la Universidad Politécnica de Valencia, el Servicio de Sanidad Vegetal y la Denominación de Origen Chufa de Valencia.
El objetivo: coordinar investigación, financiación y sistemas de reproducción certificados que permitan garantizar plantas libres de plagas.
La Huerta, entre la protección y la rigidez
La reforma de la horchata también ha reabierto el debate sobre la Ley de la Huerta. Según los agricultores, la normativa protege el paisaje, pero limita la modernización.
Entre las restricciones que denuncian se encuentran:
- Imposibilidad de instalar riego por goteo en determinadas parcelas.
- Prohibición de eliminar acequias consideradas obsoletas.
- Dificultades para vallar terrenos frente a daños por fauna.
- Limitaciones para construir almacenes agrícolas.
Desde el sector piden una revisión que permita mantener el equilibrio entre conservación y viabilidad económica.
Una reforma más amplia en calidad alimentaria
El nuevo Real Decreto no solo afecta a la horchata. También introduce modificaciones en otros ámbitos:
- Integración plena del pan sin gluten en la norma de calidad del pan.
- Nuevas reglas para evitar confusiones en productos grasos que mezclen aceite de oliva con otros aceites vegetales.
- Regulación de menciones como “natural” o “artesano” en derivados cárnicos.
- Mayor claridad en el etiquetado de aceitunas rellenas.
Con este cambio normativo, la horchata valenciana se adapta a los nuevos tiempos sin renunciar a su identidad. Ahora el desafío se traslada al campo: garantizar que la chufa siga creciendo con fuerza en la Huerta y que la modernización no quede bloqueada por rigideces legislativas.
La horchata “saludable” ya es ley. El siguiente paso será asegurar que también sea sostenible para quienes la cultivan.
