La huerta valenciana conserva todavía vestigios de un pasado agrícola que durante siglos dio forma a la identidad del territorio. Entre esos testimonios se encuentra la Alquería de Volante, un edificio de origen medieval situado en la partida de Benimassot, junto al barrio de San Isidro, cuya historia resume el auge y la lenta desaparición de muchas construcciones rurales tradicionales de Valencia.
Hoy amenaza ruina tras décadas de abandono, incendios y deterioro estructural, convirtiéndose en símbolo del delicado estado de conservación del patrimonio agrario valenciano.

Qué es una alquería y por qué fue tan importante en la huerta valenciana
Las alquerías fueron mucho más que simples viviendas rurales. Eran auténticos centros de producción agrícola y familiar, adaptados al sistema de regadío tradicional que convirtió la huerta valenciana en uno de los espacios agrícolas más fértiles del Mediterráneo.
Estas construcciones servían como vivienda principal de agricultores y como espacio de trabajo, almacenamiento y transformación de productos agrícolas. En torno a ellas se organizaba la vida cotidiana, el cultivo de la tierra y la economía local.
La Alquería de Volante forma parte de esta tradición histórica y representa un modelo arquitectónico característico que se repitió durante siglos por todo el cinturón agrícola de la ciudad.
Origen medieval y transformaciones del siglo XVIII
La alquería tiene origen medieval, aunque su aspecto actual se debe principalmente a las reformas realizadas durante el siglo XVIII, cuando muchas construcciones rurales se adaptaron a nuevas necesidades económicas y sociales.
En 1977 el inmueble fue donado al Ajuntament de València junto con tres hanegadas de tierras de cultivo, pasando a formar parte del patrimonio municipal. Desde entonces, su historia ha estado marcada por la falta de intervenciones de conservación que permitieran garantizar su estabilidad.
Con el paso del tiempo, incendios y episodios de abandono provocaron la pérdida total del tejado y de gran parte de las estructuras interiores.
Arquitectura tradicional de la Alquería de Volante
La estructura de la alquería responde fielmente al modelo de vivienda rural valenciana:
- Planta rectangular distribuida en dos volúmenes.
- Planta baja y dos alturas.
- Muro central de ladrillo y tapial.
- Tejado original a dos aguas.
- Forjados de vigas de madera y bóvedas de revoltones de ladrillo plano.
- Fachadas de ladrillo y mampostería revocada.
En la planta baja se situaban tradicionalmente el dormitorio principal, el comedor y una gran cocina con chimenea de campana, eje principal de la vida doméstica.
La primera planta albergaba habitaciones para huéspedes o familiares, mientras que el nivel superior —la andana— servía para almacenar cosechas o para actividades vinculadas a la economía agrícola tradicional, como la cría del gusano de seda o el secado de hojas de tabaco.
Junto al edificio principal solían existir construcciones anexas como hornos, graneros o corrales. En el caso de la Alquería de Volante, aún se conserva parcialmente una estructura cubierta con teja moruna que recuerda este conjunto funcional.
De símbolo agrícola a edificio en peligro
Como ha ocurrido con muchas alquerías de la huerta valenciana, el abandono progresivo y la presión urbanística fueron deteriorando el inmueble hasta situarlo en una situación límite. La pérdida del tejado aceleró el deterioro interior, dejando al descubierto las estructuras de madera y favoreciendo el colapso parcial.
El caso refleja un problema más amplio: la dificultad para conservar un patrimonio rural que requiere mantenimiento constante y una planificación específica.
La huerta valenciana y su patrimonio olvidado
La desaparición progresiva de alquerías y barracas no solo supone la pérdida de edificios antiguos, sino también de una forma de vida ligada al paisaje agrícola tradicional. Cada inmueble reúne técnicas constructivas, usos sociales y memoria colectiva que ayudan a entender la evolución histórica de la ciudad.
En las últimas décadas, la conciencia sobre la necesidad de proteger este legado ha crecido, aunque muchos expertos consideran que las medidas llegan tarde para numerosos edificios que ya presentan daños irreversibles.
Un legado que aún puede recuperarse
Aunque la Alquería de Volante se encuentra en estado crítico, especialistas en patrimonio coinciden en que documentar y divulgar su historia resulta fundamental para evitar que estos espacios desaparezcan también de la memoria colectiva.
Más allá del debate político o urbanístico, la alquería representa una pieza esencial del paisaje cultural valenciano: el vínculo directo entre ciudad y huerta que durante siglos definió la identidad de Valencia.
Por qué la historia de la Alquería de Volante sigue siendo relevante hoy
Hablar de esta alquería es hablar de la transformación del territorio, de la pérdida de usos agrícolas tradicionales y del reto de integrar el patrimonio histórico en la ciudad contemporánea.
Su historia sirve como recordatorio de que las construcciones rurales no son solo restos del pasado, sino elementos clave para comprender cómo se construyó la Valencia actual y hacia dónde quiere avanzar en el futuro.