Las Fallas 2026 ya laten en Valencia. Y lo hacen como manda la tradición reciente: con una gran noche de celebración, música y brindis en la ya consolidada Gala Fallera, el acto que marca el arranque emocional del calendario festivo.

Miles de falleros y falleras se reunieron en Feria Valencia para compartir la cena que, más que protocolaria, es una auténtica fiesta colectiva. Un encuentro que combina ilusión, reencuentros y esa energía especial que solo se respira cuando marzo está a la vuelta de la esquina.
Una noche para brindar por lo que está por venir
La Gala se ha convertido en uno de los momentos simbólicos del inicio fallero. No es una gala al uso, ni un acto solemne en sentido clásico. Es, ante todo, una celebración. La indumentaria tradicional convive con el ambiente distendido, las mesas llenas y la música que, a medida que avanza la noche, toma protagonismo.
Tras los años en los que la pandemia y el incendio de Campanar obligaron a reubicarla en el calendario, la cita ha recuperado definitivamente su fecha habitual y su carácter previo al gran fin de semana fallero.
Las máximas representantes, anfitrionas de la fiesta
La alcaldesa de Valencia, Maria Jose Catala, abrió la velada con un mensaje de optimismo y deseo compartido: que las Fallas brillen, que el tiempo acompañe y que la ciudad viva intensamente cada acto. Unas palabras que sirvieron como antesala al brindis oficial.
Carmen Prades y su Corte de Honor ejercieron de anfitrionas en una noche pensada para disfrutar sin rigideces. Atrás quedaron las coreografías que durante algunos años formaron parte del acto. Hoy la Gala apuesta por la sencillez y por el ambiente festivo, más cercano a una gran celebración que a un espectáculo escénico.
El preludio del primer gran domingo fallero
Más allá de la cena y el baile, la Gala Fallera funciona como antesala del primer gran momento de las Fallas 2026. Este domingo llegará el auténtico punto de inflexión con la Macrodesperta, la mascleta y la Crida, el acto que oficialmente abrirá la fiesta al mundo desde las Torres de Serranos.
La Gala no inaugura el calendario en términos formales, pero sí lo hace en lo emocional. Es el instante en el que el mundo fallero se mira, brinda y asume que la cuenta atrás ya no es espera: es presente.
Con la música sonando hasta bien entrada la madrugada y miles de personas compartiendo la misma ilusión, Valencia volvió a confirmar que las Fallas no empiezan de golpe. Empiezan con un brindis.