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La escritura de donación del Santo Cáliz de 1399: el documento que selló su entrega al rey Martín

La historia del Santo Cáliz conserva uno de sus documentos más decisivos: la escritura de donación fechada el 26 de septiembre de 1399 en Zaragoza. Este texto, redactado en latín, formaliza la entrega del Cáliz al rey Martín I de Aragón.

El documento original se conserva en el Archivo de la Corona de Aragón, en Barcelona, mientras que una copia se guarda en el Archivo de la Catedral de Valencia. La donación se realizó en la capilla del Palacio Real de la Aljafería, en Zaragoza, por el prior del monasterio de San Juan de la Peña.

Contexto histórico de la donación

A finales del siglo XIV, el rey Martín I, conocido como Martín el Humano, manifestó su deseo de custodiar en su capilla real el Cáliz de piedra que, según la tradición, fue utilizado por Jesucristo en la Última Cena para consagrar su sangre.

La escritura de donacion del Santo Caliz de 1399 el documento que sello su entrega al rey Martin

El objeto sagrado se encontraba entonces en el monasterio de San Juan de la Peña, donde había sido custodiado durante siglos y empleado en la liturgia monástica.

Para formalizar la entrega, el monarca envió como representante al arzobispo Antonio, quien actuó como intermediario ante la comunidad religiosa.

Traducción íntegra de la escritura de donación (1399)

En el nombre de Dios. Sea a todos manifiesto que como el excelentísimo príncipe y señor Don Martín, por la gracia de Dios rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega, y conde de Barcelona, del Rosellón y de la Ciretania, haya deseado y procurado con ahínco tener en su capilla real aquel Cáliz de piedra en el cual nuestro Señor Jesucristo, en su santa Cena, consagró su preciosa Sangre, y que el bienaventurado Lorenzo, que lo recibió de San Sixto, entonces Sumo Pontífice, cuyo discípulo era, y diácono de Santa María in domnit., envió y dio con una carta suya al monasterio y convento de San Juan de la Peña, situado en las montañas de Jaca, del reino de Aragón, con cuyo Cáliz, los abades, priores y sacerdotes del monasterio acostumbraban después a consagrar; y para tener dicho Cáliz el referido señor rey envió al mismo monasterio al reverendo en Cristo padre Antonio, arzobispo de los atenienses, consejero suyo.

Finalmente, el viernes que contábamos el día 26 de septiembre del año de la Natividad del Señor 1399, el dicho reverendo arzobispo y el religioso fray Bernardo, prior del referido monasterio, manifestaron al señor rey, estando en su capilla menor de la Aljafería de la ciudad de Zaragoza, que explicada la credencial de su parte a los frailes de dicho monasterio, todos los priores y religiosos, reunidos en capítulo sobre la entrega del sagrado Cáliz, deliberaron unánimemente concederlo al señor rey.

Hecha su relación el prior, en nombre suyo y de su convento, presentó al señor rey y entregó en sus manos el Cáliz lapídeo […]

Un acto solemne en la Aljafería

La ceremonia tuvo lugar en la capilla menor del Palacio de la Aljafería, símbolo del poder real en Aragón. El texto deja constancia de que la decisión fue adoptada de manera unánime por la comunidad monástica reunida en capítulo, reforzando la legitimidad del acto.

Desde aquel momento, el Cáliz pasó a formar parte del tesoro real, iniciando un nuevo capítulo en su historia que acabaría vinculándolo definitivamente a Valencia.

Un documento clave para la tradición del Santo Cáliz

La escritura de 1399 no solo acredita la transmisión material del objeto, sino que refleja la dimensión política y religiosa que rodeaba su custodia. El interés del monarca por integrarlo en su capilla real muestra el valor simbólico y espiritual que ya tenía en la Baja Edad Media.

Este documento constituye una de las pruebas históricas fundamentales en la tradición del Santo Cáliz que hoy se venera en la Catedral de Valencia.

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