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El Portal de Russafa: la puerta medieval que conectaba València con la huerta



El Portal de Russafa, la puerta medieval que separó el “dins” y el “fora”

El Portal de Russafa fue una de las doce puertas de la muralla medieval de València y durante siglos marcó la frontera física y simbólica entre la ciudad y el camino hacia Russafa.

Russafa, dentro y fuera de la muralla

El Portal de Russafa, la puerta medieval que conectaba València con la huerta

Cuando se habla de “Russafa de dins” y “Russafa de fora” no se hace referencia a dos barrios distintos ni a dos caminos diferentes, sino a una consecuencia directa de la construcción de la muralla medieval de València en el siglo XIV. En aquel momento, Russafa no era todavía un barrio integrado en la ciudad, sino un conjunto de alquerías rodeadas de huerta que quedaron fuera del recinto amurallado.

El camino que comunicaba València con Russafa quedó cortado por la nueva muralla gótica, lo que obligó a levantar una puerta específica para permitir el tránsito. Así nació el Portal de Russafa, una de las doce puertas de la muralla medieval cristiana de la ciudad.

El tramo del camino que iba desde el antiguo convento de Sant Francesc —actual plaza del Ayuntamiento— hasta la muralla pasó a conocerse como “Russafa de dins”, al encontrarse dentro del recinto fortificado. Una vez atravesado el portal, el camino continuaba hacia las alquerías y se denominó “Russafa de fora”, al discurrir extramuros. Hoy, ese trazado se conserva en el Paseo de Russafa y la calle Russafa.

El Portal de Russafa formaba parte de los llamados “portals xics”, puertas secundarias que no tenían el carácter monumental de Serranos, Quart, Reial o Sant Vicent, pero que cumplían una función esencial para la vida cotidiana y económica de la ciudad. Permitían la entrada de personas y mercancías procedentes de la huerta y facilitaban la comunicación con los núcleos rurales cercanos.

Las primeras representaciones gráficas del portal aparecen en el famoso dibujo de València realizado en 1563 por Anton van der Wyngaerde. En esta imagen, el portal se muestra flanqueado por dos torres cuadradas unidas por un cuerpo central. Sin embargo, planos posteriores del siglo XVII, como los de Antonio Mancelli o el padre Tosca, representan el portal con una sola torre, lo que hace pensar que la imagen anterior pudo ser una licencia artística más que una reproducción exacta.

A mediados del siglo XVI, el portal fue reforzado con un baluarte triangular en su parte exterior, probablemente construido entre 1543 y 1544. Esta fortificación aparece en algunos planos históricos, aunque fue desmontada en 1688 al estar realizada con materiales poco duraderos.

En 1646, una orden real decretó el cierre de varios portales menores de la muralla, entre ellos el de Russafa, como medida de control de accesos, posiblemente por motivos fiscales. La decisión fue muy impopular y provocó protestas de los jurados de la ciudad, que reclamaron su reapertura por las molestias que causaba a los vecinos.

El portal volvió a abrirse en 1658, aunque con fuertes restricciones: se colocaron barras de hierro para impedir el paso de caballerías, coches y carruajes. Años después, en 1707, tras la ocupación borbónica de la ciudad, los “portals xics” fueron tapiados de nuevo, quedando abiertos únicamente los grandes accesos principales.

El Portal de Russafa permaneció prácticamente inalterado hasta 1785, cuando fue reconstruido gracias a la financiación de Félix Pastor, uno de los más ricos comerciantes de seda de València. La nueva puerta se levantó siguiendo el estilo neoclásico de la época, con un gran arco central a modo de arco del triunfo, un frontón partido con fornícula, pináculos decorativos y un puente monumental que salvaba el valladar defensivo. Junto al puente se instaló también una garita de vigilancia.

A diferencia de otras puertas de la muralla, apenas existen imágenes del Portal de Russafa ya reconstruido. Solo se conserva una vista general de València de principios de la década de 1860, tomada desde el este, en la que puede verse el portal de perfil, con sus pináculos y remates todavía en pie.

Como la mayoría de las puertas medievales de la ciudad, el Portal de Russafa desapareció con el derribo de la muralla iniciado en 1865. De todas aquellas entradas históricas, solo las Torres de Serranos y las Torres de Quart lograron sobrevivir.

Hoy, el Portal de Russafa ya no existe físicamente, pero su huella permanece en el trazado urbano y en los nombres de calles que siguen recordando el punto exacto donde, durante siglos, la ciudad se abría hacia la huerta y el camino de Russafa.

Etiquetas: muralla medieval de Valencia, Portal de Russafa, patrimonio desaparecido, historia de Russafa

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