La exposición ‘El aura de una saga moderna’ reúne por primera vez el talento de Ignacio, José y Marisa Pinazo. El museo valenciano reivindica la figura de la nieta del maestro como un icono de la modernidad de los años 30.
Redacción | ValenciaNoticias.com
Martes, 3 de marzo de 2026
En la casa de los Pinazo, el pincel se empuñaba antes que la pluma. Sin embargo, mientras el nombre de Ignacio Pinazo Camarlench y el de sus hijos José e Ignacio han llenado páginas de la historia del arte valenciano, el de Marisa Pinazo (1912-1990) permanecía en una injusta sombra. Hasta hoy. El IVAM (Institut Valencià d’Art Modern) abre sus puertas a una muestra sin precedentes que otorga a Marisa el lugar que le corresponde en la genealogía del arte moderno.
La exposición, comisariada por el catedrático Javier Pérez Rojas, no solo traza la línea de continuidad familiar, sino que descubre al público obras de Marisa que jamás habían visto la luz. «Es una autora que no está representada en casi ningún museo; el Reina Sofía solo tiene un dibujo suyo», explicaba Pérez Rojas durante la presentación.
Marisa Pinazo: Pintar para sobrevivir
A diferencia de su abuelo o su padre, Marisa no necesitó comercializar su arte. Casada con un hombre de alta posición, pintaba «para sí misma». Su producción, marcada por el Art Decó y la modernidad de los años 30, se vio truncada por la inesperada muerte de su padre y el estallido de la Guerra Civil.
Tras una profunda depresión, Marisa regresó a los lienzos en los años 50 como una forma de terapia. Aunque en su juventud fue comparada con actrices de Hollywood por su belleza y elegancia en la vida social madrileña, su verdadera esencia reside en sus naturalezas muertas y retratos familiares, donde se aprecia cómo llegó a pintar codo con codo junto a su padre, José Pinazo.
| La Saga Pinazo en el IVAM | Estilo Predominante | Aportación a la Muestra |
| Ignacio (Abuelo) | Naturalismo e Impresionismo | El origen del oficio y retratos íntimos. |
| José (Hijo) | Regionalismo y Vanguardia | El artista más internacional tras Sorolla. |
| Marisa (Nieta) | Modernidad y Art Decó | 138 obras, muchas de ellas inéditas. |
Un recorrido por los «espacios vividos»
La muestra, que cuenta con la generosa colaboración de los descendientes de la familia, arranca con una imagen simbólica: un retrato de José con diez años pintando y otro de Marisa, de niña, con su bloc de dibujo. Es la prueba visual de una estirpe donde el arte era el lenguaje vehicular.
El recorrido transita desde el claroscuro del patriarca hasta la explosión moderna de la nieta, permitiendo al visitante entender la evolución del arte valenciano desde el siglo XIX hasta mediados del XX.

